Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

MAS CAPITULOS!

lunes, 14 de noviembre del 2011 a las 16:13
guardado en

Holaaa tanto tieempo! :D llega el verano! Hoy termino las clasees! Así que subiré seguido! :D 

Ya empecé a subir los capitulos que me faltaban a STJonas.obolog.com! 

 

LAS AMO MUCHO, amo sus comentarios, los leo todos todos los días! Jamás ignoro nada! Les mando un besoooote GIGANTE! 

 

MUUUA! Gracias por toodo y gracias a la gente que me sigue en twitter y que comenta mi face! Los amo mucho mucho!

 

Soph!

En el fondo de tus ojos. Cap. 13 Nick y tu.

lunes, 26 de septiembre del 2011 a las 04:07

Chelsea viajaría por tres o cuatro días… pues según su madre, Meaghan, la hermana de Chels, quería hacer una fiesta por su cumpleaños atrasado o algo así… y mi amiga debía estar. Obviamente me invitó… pero que les digo… no quería ir… prefería quedarme en la playa con alguien… alguien que… bueno, ya, saben a quien me refiero. Entonces hoy… debo acompañar a mi amiga al aeropuerto, ya hablé un rato con Joe, Chelsea le aviso de sus planes a Kevin, ya tomé el auto de mamá y ya mismo saludaba a mi amiga desde los enormes ventanales del aeropuerto.

 

Conduje tranquilamente a casa, solo pensaba en una cosa… Coca-Cola… solo un antojo. Bueno… mi antojo quiso ir hasta la avenida principal… a parar en un bar, para comprar una bebida. Allí mismo, Joe.

-Hey. – Saludó tierno mi novio. - ¿Qué estás haciendo por aquí?

-Nada, solo quería una lata de Coke… ¿Y tu?

-Ah, nada… solo tomando unas cervezas con unos amigos. – Dijo tan simpático como siempre.

Hablamos unos dos minutos mas y lo besé con dulzura cuando nos despedimos. Salí del bar y me senté al volante a tomar el refresco. Miré el agua azul que se veía desde la avenida. De repente tenía ganas de ir a la playa… Miré hacia adentro del bar, mi novio estaba con sus amigos, no lo molestaría ahora… Chelsea no estaba… y nunca me atrevería a llamar a Nicholas. Pero… como por arte de magia, la puerta del asiento del acompañante se abrió y tal cual como una película Nicholas se sentó a mi lado y cerró la puerta recientemente abierta. Arrojó el balón de soccer que traía con el al asiento trasero y me miró serio, al igual que yo a el, se ve que aquel chico practicaba bastantes deportes.

 

-¿A caso me estás siguiendo? – Le pregunté con una mirada bandida.

-No, tú sabes que te muestras para pescarme a donde quiera que voy… - Contestó dándole una ligera curva a sus labios.

-Claro. – Y bebí un poco más.

Sus ojos concentrados en mis labios me hicieron sonreír, pues era tal la fuerza e intensidad que tenían esos ojos… que podía controlarme con solo una mirada.

-Te vi con tu novio ahí adentro. – Dijo con las cejas levantadas. – No es ninguna competencia.

-Bueno, es a quien quiero, no puedes culparme de enamorarme, ni decir de quien esta bien ni esta mal Nicholas. – Dije sonriente.

-Es gracioso.

-¿Qué es gracioso?

-Que siempre me llames Nicholas. Nunca me has dicho Nick. Pues… es como mas me dicen.

Yo bajé la cabeza y sonreí levemente… había una buena explicación para esa actividad inconsciente.

-Es que… siempre me ha gustado mucho el nombre Nicholas. – Dije sinceramente.

El levantó las cejas nuevamente y rió suavemente.

-¿Es un cumplido?

-En realidad… me encanta ese nombre… - Dije recordando a papá.

-Es… como un intento de coqueteo… o…

Reí, su ego no lo dejaba ver mas allá de si mismo.

-No, no, Nicholas. Es que te llamas igual que mi papá. Y siempre le dije Nicholas en vez de Nick. Simplemente amo el nombre Nicholas. – Le dije profunda y sensiblemente.

-Entiendo. – Dijo con una mirada que no creí que tuviera… realmente llena de ternura y dulzura.

-Oye, NICHOLAS. ¿Quieres ir a la playa? Tengo ganas de ir… pero no tengo con quien y… - Que mejor que con el capitán del equipo de chicos sin camisa, dije para mis adentros, en los cuales me reía pícaramente.

 

Lo miré con una sonrisa y mis hombros encogidos. El asintió con la cabeza, me quitó la lata de Coca-Cola, bebió atrevidamente y me dijo que condujera hasta la playa. Reí e hice caso.

Conduje hasta una playa bastante alejada, no solo porque quería que estuviésemos rodeados de poca gente, sino porque no quería que ningún amigo de Joe nos viera. En los momentos que compartía con Nicholas, realmente no pensaba en lo que hacía, lo reflexionaba luego, cuando estaba sola en casa,

mirando el techo con mi cabeza en la almohada… allí era cuando me disgustaba por hacer lo que estaba haciendo. Pero en aquel momento, no me sentía para nada mal.

 

No resistió demasiado, el chico del ego gigante tenía que sacarse la camisa temprano o temprano, para impresionarme, como un pavo real… OK, en fin, me afectaba tanto que comenzaba a pensar en pavos reales y… dejémoslo ahí.

El agua parecía estar deliciosa. Era uno de los mejores días para el océano, sin duda alguna, la arena blanca se veía a través del agua transparente con apenas una tonalidad turquesa. Una brisa suave y cálida movía apenas las hojas de las palmeras, que daban sombra en el lugar donde dejé mi bolso en la arena, junto con su blusa, y la mía para correr a jugar en el agua. A diferencia de Joe, a quien le encantaba jugar en el agua, Nicholas demostró no interesarse por esas cosas algo románticas o típicas de novelescas historias de amor… se reservó a nadar unos dos minutos hasta salir del agua e ir a buscar la pelota de football al auto.

 

Salí del agua y el me miró con el balón en la mano. Recogí mi cabello, el concentró su vista en mi cuerpo in disimuladamente, pues no necesitaba disimular, ya se había mostrado en lo que era y quería realmente así que no había porque fingir, si el era extrovertido y sincero como me enloquecía.

-Has de saber jugar football. – Dijo mirandome con un gesto retador.

-Hay que probar. – Dije levantando una ceja… nunca fui buena para los deportes.

Dejó caer la pelota, puso un pie encima de esta y me miró.

-Quitame la pelota, embócala entre aquellas dos palmeras, y veremos si esas piernas sirven para algo mas que seducirme. – Dijo sonriendo.

Sonreí tambien. Estaba dispuesta a quitarle la maldita pelota con mis piernas firmes. Se movía rápido, yo nunca había jugado al football mas que con mi papá que a pesar de ser exigente con el deporte que era su mayor pasión, me dejaba ganar, a veces…

No podía quitarle la pelota, y para peor, mi pésimo equilibrio hacía que me tambaleara mientras buscaba patear ta torpe bola de cuero. El reía mientras se movía, y esa fue la acción que le quitó apenas un poquito de concentración, lo suficiente como para que yo hiciera un súper esfuerzo y lograra sacarle el balón. Pero esperen, aun quedaba llegar hasta las palmeras sin que me la quitara y embocarle al “Arco”. Me di vuelta y pateé con todas mis fuerzas hacia las palmeras, pues sabía que si me movía perdería la pelota. Nicholas, en un intento por detenerme me tomó por detrás, pero fue tan brusco que caí en la arena y el rió a carcajadas.

-Muy bien. – Continuaba riendo. – Muy bien. Lograste ganarme, mi sincero respeto.

-Más te vale. – Dije levantándome sin ayuda, ya que el muy vivo se había ido tras la pelota que había quedado entre los arbustos.

 

El aun reía mientras caminaba hacia mi con su querida pelota en sus manos, sin soltarla se acercó a mi y dio un besito corto a mis labios. Se quedó cerca de mi rostro, miraba mis labios con intensidad.

-Me encanta tu boca. – Sonrió nuevamente.

Yo copié su gesto, pues era dulce a su manera tan entorpecida por la falta de expresión y demostración, a pesar de que claro, aun no teníamos mucho afecto. Tomé la pelota y la dejé a un lado. Ya era hora de que soltara ese ridículo objeto y me besara bien. Rodeé su cuello con mis manos y rocé sus labios, quería que el me besara, y como lo deseaba, el se adueñó de mi boca rápida e intensamente.

-Eres una chica mala. – Dijo riendo aun abrazados luego del beso.

-¿Por qué lo dices?

-Tu chico… - Dijo con una ceja levantada. - ¿No se dará cuenta de lo mala que eres?

-Espero que no. ¿Le vas a decir? – Dije sabiendo que no lo haría.

-Pues, puedo imaginarme enamorado de ti algún día. Y en ese entonces tendrás que ser solo mía. Por ahora puedes acostarte con quien quieras, no me interesa.

Sonreí, seguramente aquella era la definición perfecta de ternura en el lenguaje de Nicholas. Me acerqué a sus labios y continué besándolo, una y otra vez.

-No lo soporto sabes. – Dijo Nicholas mirándome mientras yo tomaba sol.

-¿Qué es lo que no soportas?

-Verte. – Y su mano acarició mi abdomen. – Eres una chica mala, sigues seduciéndome, me gusta eso. Pero hay otra cosa más importante.

Yo lo miré y esperé a que continuara.

-No soporto quedarme quieto, ¿Vamos a hacer algo?

-¿Qué quieres hacer? – Dije sentándome.

-No lo se… vamos a recorrer algunos lugares, a partir tus labios en algún suelo que no haya pisado… quizás vivir alguna aventura loca… - acarició mi pierna mirándome pícaramente. –…en algún lugar exótico.

-Sube al auto.

 

Conduje por la carretera hacia fuera del balneario, Nicholas indicaba el camino a unos montes que quería conocer, ya que el, al igual que Joe estaba de vacaciones por ahí ese verano, no vivía allí.

Justamente, para mi suerte, llevaba unos tennis en el auto, y Nicholas tenía unos también. Así que podríamos subir el monte que queríamos escalar, vía turística. Flechas de colores y senderos llenos de vegetación nos llevarían a la cima mientras escalábamos pisando piedras y tierra floja, si, algo peligroso, pero estaba con el… el era peligroso también ;).

 

Estaba esperando comentarios, por eso no escribía... Pero voy a seguir publicando para las que me siguen. Gracias por comentaaar las adooro (L) :3

Preguntas del día:

-¿Eres Nelta Fan? ¿Por que?

-¿Que frase te gustaría que mencionara Nick si estuviera en una cita contigo?

Xophie

En el fondo de tus ojos. Cap. 12 Nick y tu.

miércoles, 21 de septiembre del 2011 a las 05:06

Si una amiga te dice primero que logró ser la novia del chico que tanto a deseado, con el que ha salido, etc. , te dice que está feliz… pero luego se encuentra con un chico que la utilizó para pasarla bien en el armario de un baile y este se le pone a coquetear como si la conociera bien… Ok, yo la diría a mi amiga “¡¿QUÉ RAYOS TE PASA?!” Pues Chelsea se hallaba justo en esa situación mientras que Nicholas me abrazaba por detrás y sonreía pícaramente.

 

-No, gracias, dile a tu amigo que tengo novio. – Le dijo fríamente Chelsea a Nicholas. – Y _________ también. – Y se cruzó de brazos con sus cejas levantadas.

Yo no sabía donde esconderme. Realmente me sentía incomoda.

-¿Por qué no la dejas en paz? – Le preguntó Chelsea.

Nick rió y acercó sus suaves labios a mi oído.

-Aún no has contado nada. – Susurró para que solo yo lo escuchara. – Eres viva.

-Amm… ya tenemos que irnos verdad Chels. – Dije apresuradamente antes de desear besarlo, ahora tenía novio enserio y no me sentía bien en los brazos tan deliciosos de Nicholas.

 

Ay, si, estaba muriendo por estar en los brazos de Nick. Apenas llegamos a casa mamá le dijo a Chelsea que su mamá había llamado, solo para saludarla. Chelsea llamó a su casa, mientras yo estaba sentada en mi cama, mirando mi teléfono.

Tenía tantas ganas de llamar a Nick… No sabía que me estaba pasando, mi novio era Joe, me gustaba mucho… Pero Nick… Nick era mi aventura, y quería vivirla cada segundo. No se por qué, pero me sentía comprometida con Joe. No quería dejarlo, a pesar de desear a Nick. NO LO SE, estaba tan confundida que llamé sin querer (O esa fue mi excusa) a Nicholas. Su voz erizó mi piel al responder, yo callé… simplemente no supe que decir, no tenía nada que decir.

-El silencio te ha delatado… - Dijo suavemente. – El silencio y el identificador de llamadas ____________.

Algo corrió por todo mi cuerpo. Suspiré, mi nombre sonaba tan lindo entre su armonía de voz. Quería verlo.

-¿No vas a decir nada?

No podía decir nada… quería decir tantas cosas de repente. Era tan extraño.

-Está bien. Si quieres que te haga escupir palabras… lo haré. – Continuó un corto silencio. – La verdad es que me gustaría acariciar tu cintura una vez más. – Dijo seductor. – Solo tienes que decir algo y estarás callando mi deseo presiosa. Seguiré hasta que decidas salir corriendo a buscarme.

Cerré los ojos, me encantaba su voz.

-Mi lengua extraña la tuya. Mis manos tu piel… su sabor. Cuando volveras a demostrarme lo bien que mueves tus caderas cariño.

Continué sin habla, ahora me gustaba escucharlo.

-Tranca la puerta de tu habitación. – Dijo seriamente.

No entendía, el me lo repitió varias veces dijo que estaba observandome. Me levanté y caminé hasta la puerta del cuarto. Chelsea continuaba en el teléfono. Tomé el pestillo y cerré la puerta, puse la tranca. No se por qué lo hice, el sabía como manejarme hasta por teléfono.

-Da tres pasos atrás. – Ordenó para que lo complaciera inmediatamente.

Sentí unos pasos y luego aquella piel única se pegó a la mía. Corté el celular y él el suyo. Besó mi cuello por detrás. No pude ni preguntar como había entrado, aunque me imaginé lo fácil que era escalar mi ventana.

Sus brazos me rodearon y su boca saboreó toda la piel de mis hombros y mi cuello. Rápidamente me di vuelta y comencé a besarlo. No podía resistirme, el lo sabía. Pasaron unos segundos hasta que me arrojó en la cama y cayó encima de mi. Tocó mis piernas y desabrochó mi camisa. El beso continuaba siendo cada vez mas placentero. Sus manos tuvieron un súper tour por mi cuerpo y luego su lengua por mi abdomen. Me derretía. El lamió suavemente todo mi abdomen haciendo que me estremeciera más y más.

Una de sus manos se posó en uno de mis pechos. Sus labios volvieron a los míos. Exhalé y puse una de mis manos en su cadera para tocarlo un poco también.

 

Chelsea intentó abrir la puerta, enseguida recordé donde estaba, entré en conciencia de lo que estaba haciendo y empujé bruscamente a Nicholas. El se paró al pie de la cama, yo me abrochaba la camisa rápidamente mientras lo empujaba al baño y cerraba la puerta. Le abrí la puerta a Chelsea con cara de distraída.

-Ups… haha… - Fingí bastante bien. – Le puse la tranca a la puerta que torpe, no me di cuenta. – Y me reí de mi misma.

Chelsea me miró con cara extraña, sospechando algo, pero no sabía que.

-¿Qué haces con toda la camisa desabrochada? – Me miró aun más extrañada.

-Amm… me iba a bañar. – Dije para luego arrepentirme…

Pues Nicholas estaba en el baño y si entraba quedaría atrapada con el… Ok, admito que quería un poco de eso, pero sigo siendo una chica bien… simplemente hay cosas que no me parecen apropiadas para Nick y yo a esta baja altura.

-Ah, ok… pensé que andabas de exhibicionista. – Rió mi amiga.

Sonreí y me metí al baño en cuanto ella se distrajo. Cerré la puerta y me recosté en ella. Nick me miraba con una ceja levantada.

-Traviesa. – Rió en voz baja.

-Nicholas, yo no se si…

-Sh, sh, sh, sh, sh, sh. – Interrumpió mientras su dedo se posaba en mis labios. – Habla bajo.

-No se si deberíamos… - Y un apasionado beso interrumpió mi susurro.

Sus manos me tomaron fuerte y mi pecho se pegó al suyo. Una pierna suya entre las mías invadían completamente mi espacio haciendo que me sintiera rodeada de el, pero me hacía desear más. Me levantó y me sentó en la mesada del lavamanos. Nuevamente sus suaves manos se deslizaron con delicadeza pero con fuerza por mis piernas hasta que las mías las detuvieron por llegar demasiado lejos. Continuaba besándome, tal cual los había descripto en un sueño, sus labios eran una curva salvaje y brusca. Hasta que me dominó y me entregué por completo. Rápida y profesionalmente sus manos desabrocharon toda mi camisa, la cual se deslizo hasta caer en el suelo. Yo le quité la blusa y el mismo se quitó el resto de la ropa, que compartiría lugar en el suelo con mi bikini tan solo unos pocos segundos después.

 

No había mas nada, estaba ahogada en mis sentidos, me hacía sentirlo todo, disfrutarlo al máximo, dios, apenas podía besarlo, estaba paralizada del placer. El continuaba y continuaba y yo solo me recosté en su hombro y sentí más y más y más… Aguantaba todos los sonidos con fuerza, pero luego el hizo tantos movimientos y tocó tan fuerte que no pude evitar largar aunque sea uno de aquellos sonidos, ya no lo soportaba, era tanto que me estaba sofocando de no respirar, quería que siguiera, pero tambien quería gritar.

-Sh… - Hizo el a mi oído y continuó un poco más a toda velocidad para que estalláramos al mismo tiempo.

 

Tragué todo mi aliento y me recosté totalmente en el. El me sostuvo con fuerza y acarició mi cabello mientras respirábamos. Bajé de la mesada y me sostuve de pie frente a el. El recogió su ropa y comenzó a vestirse. Yo me envolví en una toalla y ambos nos miramos. Tomé su rostro entre mis manos, lo besé suavemente y luego acaricie sus mejillas y su cabello enrulado.

-Espera dos segundos. – Le susurré.

 

Abrí la puerta del baño y Chelsea estaba escuchando música con auriculares mientras leía algo…

-Oye Chels. – Dije natural.

-¿Si?

-¿Me traes un jabón del baño de mamá?

-Ok… ¿Todavía no entraste a la ducha? – Preguntó intrigada.

-Amm… No… estaba poniéndome esa nueva mascarilla que compramos el otro día. – Sonreí.

-Ah, ok… Espera, ya te traigo. – Dijo mientras salía del cuarto.

 

Nick salió del baño y me dio un beso rápido para luego salir por la ventana.

-Estuviste fabulosa. – Dijo antes de que su cabeza desapareciera mientras bajaba por un árbol.

 

Luego de bañarme me tiré en mi cama y me reí sola, obviamente Chelsea me preguntó que me sucedía y volvió a decirme que yo estaba extraña, que no sabía que me pasaba y que debería contarle que era lo que me estaba ocurriendo.

Yo sabía que lo que estaba haciendo estaba mal… muy mal… sabía que estaba “acostándome” con un extraño, que estaba engañando a Joe, que no sabía siquiera que edad tenía Nicholas. Y por todo eso no quería contarle a Chelsea, sabía que diría que estaba mal… y no necesitaba que nadie me lo dijera, me estaba divirtiendo bastante y la verdad es que en ese entonces no me preocupó nada, ni siquiera que se me hiciera una costumbre o un vicio. Simplemente quería que las cosas continuaran como iban yendo, así de locas e incoherentes.

 

No tenía un plan, por primera vez en mi vida, era impulsiva, y me sentía de maravilla. Realmente estaba feliz por hacer lo que se me diera la gana… bueno, no era tan así. Pero solo faltaban dos semanas para mi cumpleaños… y allí sería libre de hacer todas las estupideces que se me diera la gana… Sonreí mientras pensaba en todo lo que haría en dos semanas.

 

Aqui va la pregunta del día! 

¿Por que creen que Adam Young y Taylor Swift no están juntos?

Y si no saben de ese noviazgo...

¿Con quien les gustaría que se casara Joe?

 

Besotees las adooro GRACIAS POR LOS COMENTARIOOS :3 Lean mi nota sobre NELTA EN www.totallytruzzi.blogspot.com

 

Besoos!

En el fondo de tus ojos. Caps. 10 y 11 Nick y tu.

martes, 20 de septiembre del 2011 a las 00:25

Volvieron! Me encantaron sus comentarios! Gracias por todo chicaas LAS AMO! Espero que les vaya gustando la nove y esta vez les dejo 2 caaps! Sigan comentando xD las adoro, mucho, enserio, las amo.

 

Tenía tanto en que pensar. Pero decidí no hacerlo, después de todo, si pensaba, comenzaría a estresarme, a entristecer o a preocuparme… así que simplemente deje que pasara como fuera. Chelsea me miraba desde su cama. Seguro estaba asombrada de las idioteces que puedo llegar a hacer. Simplemente ignoré la situación y saqué un tema de conversación que no tuviera nada que ver, continuamos hablando y riendo nuevamente desde nuestras respectivas camas.

 

La habitación ya estaba oscura, los rayitos de luz de luna se colaban por la ventana abierta del calor que hacía. Estaba apunto de dormirme. El silencio era placentero, la calma y si me concentraba apenas un poquito podía sentir las olas rompiendo el la orilla del bello y cercano océano.

Chelsea estaba casi dormida, bueno, mas dormida que despierta. El caso es que en toda esa paz… sonó mi celular y mi tono alto e insoportable. Inmediatamente atendí para preservar la calma. Solo mi madre podía llamar a esas horas, para decirme que me durmiera.

-Hola. – Dije en voz baja.

-Hola, no vayas a decirme que estabas durmiendo. – Dijo su voz con un fondo de música de baile.

-Claro que no. – Susurré.

El rió.

-Pensé que estarías en algún baile pasándola bien…

-No, estoy en casa… y estas quitándome el tiempo de sueño. – Le dije a ver si me dejaba dormir.

-No puedes ser tan aburrida. ¿Quieres que te pase a buscar? – Preguntó el muy desesperado.

-No, gracias. Tengo novio. – Le repetí al insistente.

-¿Y eso qué? No seré tu novio… quizás tu chico por esta noche.

Cerré los ojos… ¿Por qué me tentaba de esa manera? Había deseado a Joe por tanto tiempo… y ahora llegaba Nicholas y me quitaba el sueño. En realidad quería escapar por la ventana y salir con el… y no sabía porque… después de todo el había sido muy atrevido conmigo y yo tenía “Novio” por milésima vez. Pero quería ir con el… Miré a Chelsea… estaba profundamente dormida.

-¿Quieres venir a buscarme? – Le pregunté con una sonrisa.

-Dime donde vives.

 

ES VERANO, no me culpen. Mis pasos en la escalera no tuvieron ningún sonido. Me puse mis zapatos recién al salir de casa. Dejé todo como estaba y nadie notó que me había ido. Guardé mis llaves en mi cartera y acomodé mi cabello suelto hacia un costado mientras caminaba con una sonrisa en mi rostro.

Aquella noche llevaba un minishort de jeans blanco y una blusa ajustada de tirantes, negra. Mis zapatos eran tacos, parecidos a unas botitas y de color negro. Mi cartera también era negra.

Levanté la vista y un precioso auto rojo esperaba en el camino. La ventanilla del conductor se deslizó hacia abajo eléctricamente, y detrás del vidrio polarizado se encontraba el chico que me levantaba a las dos de la madrugada para salir de fiesta.

Estaba haciendo algo que jamás había hecho. Quizás era la noche la que me había puesto así de loca y segura, sino, jamás hubiera salido con alguien que apenas conozco, que se que puede hacer disparates y que viene a buscarme a esa hora. Se sintió bien, me escapé de casa por primera vez, me subí a un auto rojo con un muchacho sexy y me dirigí a una fiesta para la cual, aún no tenía edad.

 

Me senté en el asiento del acompañante y lo miré mientras cerraba la puerta.

-Wao. – Dijo luego de haber tomado aire.

Sabía bien como llevar el juego, debía ser sensual, no entregarme, si a el le gustaba jugar, entonces jugaríamos. Me miró toda y se detuvo en la piel de mis piernas. Hizo notar que su mirada estaba en mí, quizás para buscar que yo me intimidara. Pero no fue así, luego de todo lo que había hecho esa noche, eso no me afectaría. Realmente era una locura. Pero repito: ERA VERANO.

 

-No me beses aún. – Dije copiando su soberbio papel. – Me despeinarías antes de entrar a la fiesta.

El mordió su labio y sacó un cigarrillo. Lo encendió en su boca y comenzó a fumar. Sopló lentamente el humo en el auto mientras su mirada me paralizaba del gusto. Sonrió.

-¿Quieres? – Dijo ofreciéndome su cigarro.

-No, gracias. – Dije segura.

-Claro. Te apuesto a que esta noche te embriagarás, fumaras y me besarás desenfrenadamente. – Y rió mientras me guiñaba el ojo.

Comenzó a conducir.

 

El lugar estaba repleto de gente. Era para mayores de 21, yo solo tenía 17. Bajé del auto y Nicholas me miró. Se acercó a mí y tomó mi mano entrelazando sus dedos con los míos.

-No te sueltes. – Dijo en un tono serio.

Comenzó a empujar gente y llegó enseguida a la entrada, donde el gigantesco hombre de piel morena lo detuvo y le preguntó que edad tenía yo. Nick rió. Se dio vuelta y me miró para que siguiera el juego. Levantó mi ajustada y elástica blusa y la dejó como un top. Volteó nuevamente a mirar al hombre, este suspiró y se hizo a un lado para dejarnos pasar. Miré con el ceño fruncido a Nick, ¿Qué había sido eso? ¿Qué? ¿Por ser sexy te dejaban pasar? Realmente no le entendí, pero Nick siguió su camino entre la gente mientras me llevaba de su mano.

 

Reí suavemente, yo no estaba acostumbrada a esos ambientes, y sin embargo el caminaba como si estuviera en casa. Obviamente era un chico alocado. Volteó en un claro entre la gente y me miró sonriente. Me preguntó si estaba bien. Yo estaba de maravilla. Me jaló a la pista repleta de gente. Puse mis brazos alrededor de su cuello y el las suyas en mi cintura, pegó su nariz a la mía y se movió de lado a lado con la música grosera sonando a lo mas alto y haciendo que vibráramos con intensidad mientras movíamos el piso con cada paso.

Bailamos en todas las maneras posibles. Sinceramente me encantó sentir su cuerpo tan pegado, el era atrevido, era provocador y me volvía loca. Quería seducirlo, quería tenerlo a mis pies, pero el no se dejaba vencer mientras daba vuelta los papeles. Me dio la vuelta y mi espalda se recostó en su pecho. Mis caderas bajaban en giró hasta bien abajo, el me acompañaba observando y bajando conmigo mientras sus manos levantaban el minishort y luego acariciaban mis piernas.

 

No podía durar mucho de esa manera, era obvio que tarde o temprano se apartaría para ir a beber alcohol. Pero no fue así… el fue distinto. No se apartó mientras fue a buscar alcohol… hahaha. Sin despegarme de su cuerpo y caminó hasta la barra para pedir dos tragos.

 

Ahora con el tercer vaso de cada uno en nuestras manos los movimientos eran mas bruscos, los tragos eran fuertes y yo aún era una principiante. El era todo un experto, había perdido un poco la conciencia pero continuaba fresco y sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

 

Reí fuertemente mientras el me llevaba hacia el patio del lugar, lleno de fumadores y con un aroma realmente espantoso.  Se recostó contra una pared y yo contra el. Encendió un cigarrillo más y lo consumió con placer. Pegué mi nariz a la suya y una de mis manos acarició el cabello de su nuca. El me miró con una sonrisa leve, bandida. Sonreí y le quité el cigarro con la otra mano. Me aparté y lo miré con una sonrisa cerrada. Puse el cigarro en mi boca e inhalé. El ardiente humo entró por mi garganta, dando una sensación áspera y algo amarga, parecía quemarme, pero no demostré nada de lo desagradable que sentía, simplemente lo miré con intensidad exhalé de una manera sensual. Mordió su labio. Arrojé el cigarro y me pegué a aquel chico que apenas conocía, pero me traía loca. Acaricié sus labios con un dedo… luego rodeé su cuello con mis brazos y lentamente me acerqué lo suficiente como para morder suavemente su labio inferior. Rápidamente sus manos en mi cintura y su boca en la mía. Nuevamente devoraba con deseo mis labios y mi lengua, sus caricias se hacían intensas al momento en que iguale su forma de besar.

 

-Chicos, chicos. Clámense o tendré que sacarlos. – Dijo una voz de algún guardia que tocaba mi hombro intentando apartarme de Nicholas.

 

Nicholas se alejó sin ganas de mis labios al igual que yo. No se que me sucedía, simplemente me encantaba. Tenía una mirada de ganador, como si supiera cuanto lo deseaba yo. Le pedí volver a la pista, donde nos pierdan en la montonera y nadie nos detuviera. Así fue. Nuevamente los movimientos suaves y provocativos dominaron el ambiente y nos íbamos calentando. Mientras mis caderas hacían cosas que nunca se me hubieran ocurrido, mi boca se perdía en la de el, y sus manos en toda yo, mientras las mías revolvían sus rulos. Descubrí que sus rulos son mi máxima debilidad, pasaría horas enredando y desenredando mis dedos en aquellos bucles.

 

Me senté nuevamente en el asiento del acompañante y el al volante. Estaba toda despeinada y sudada, el estaba igual, pero mas fresco, lo suficiente como para dejarlo conducir. Recosté mi cabeza en el respaldo y cerré los ojos, estaba agotada. El encendió el vehículo y condujo moderadamente hasta casa. Por la ventana se veía el cielo aclarando poco a poco, comenzaban a delinearse las nubes cuando el sol ni siquiera tocaba el horizonte. Estacionó en la entrada de mi casa. Apagó el auto y me miró con sus manos en el volante.

-Podría dejarte ir. – Dijo serio.

Le sonreí y estiré mi brazo para acariciar detrás de su oreja. El me miró intensamente y sus ojos recorrieron mi cuerpo.

Capitulo 11……………………………………………………………..Narras tu.

 

Le sonreí y estiré mi brazo para acariciar detrás de su oreja. El me miró intensamente y sus ojos recorrieron mi cuerpo.

-O podría secuestrarte un rato más. – Dijo para expresar luego una risita sin sonido.

-Ya está amaneciendo. – Le dije con mi mirada seductora. – Me secuestrarás por la noche si no estoy ocupada. – Sonreí con algo de sarcasmo.

-¿Las noches que quiera? – Preguntó acercándose.

-No, tendrás que convencerme. – Y besé sus labios en un besito corto y simple para luego bajar del auto.

Rápida y bruscamente bajó detrás de mí y tomó mi cintura por detrás, me dio vuelta y me sentó en la parte delantera del auto como si yo fuera una pluma.

-¿Qué tengo que hacer para convencerte? – Pregunto pegado a mi, mientras su aliento rebotaba en mis labios.

Admito que me puse algo nerviosa, el lograba hacerme sentir insegura, como insuficiente, débil ante la fuerza que tenía y que me encantaba. Seguramente aquellas sensaciones que me hacían sentir eran lo que lo convertían en una droga para mí.

-Dime. – E hizo presión contra mi cuerpo.

No me interesó responderle, después de todo ya me tenía convencida… pero jamás se lo diría. Me concentré en sentir la perfecta forma de sus labios. Esta vez lo besé con más deseo que nunca, no podía respirar. Salvajemente nuestras manos se descontrolaban y los besos no alcanzaban para el deseo. Lo siento no pude evitar gemir en un beso, era tanto lo que me hacía sentir que necesité expirar para no ahogarme.

Finalmente se apartó de mis labios y tuve miedo de que alguien se diera cuenta de que no estaba en mi cama dormida. Así que tenía que entrar a la casa. Me bajé del auto y el me miró acusadoramente. Pedí perdón por no haber terminado el encuentro de la manera que el quería… Me di vuelta y caminé con paso firme y digno hasta la puerta, antes de cerrar la misma guiñé un ojo y sonreí como una niña traviesa.

 

Subí las escaleras silenciosamente como solo yo se hacerlo. Cerré la puerta de mi habitación e inmediatamente me dirigí al baño. Fue la ducha mas hermosa de la vida, me sentía bien y luego de ese baño, me sentí lista para tirarme en mi cama y dormir hasta tarde. Mientras estaba en la ducha me reía sola, pues tenía uno que otro arañón en las piernas y lo mas gracioso es que tenía algo parecido a una mordida en mi cuello, pero ya casi no se notaba, le pasé un poco de crema y seguramente para cuando me despertara, nadie lo notaría.

 

-¡Oye ya levántate! – Gritaba Chelsea mientras me sacudía.

Me cubrí mi cabeza con la almohada y le pedí 5 minutitos más. Estaba realmente agotada, cansada, HECHA POLVO.

-¡_________! – Rezongó.

Continué con la cabeza cubierta pero solo duré unos pocos segundos mas hasta que decidí hacerle caso. Me levanté, casi muerta del sueño. Quería dormir… de verdad tenía mucho, mucho sueño.

 

Todos desayunábamos, bueno, yo no, prácticamente estaba dormida en la mesa. Recuerdo que Sara se rió de mi rostro y me tocó la mejilla con un dedo, inmediatamente caí y me levanté rápido. Todos me miraron extraño y solo pude sacar otro tema para que me dejaran en paz aquellas miradas cuestionantes, curiosas y acusadoras.

 

Chelsea me tomó del brazo y caminó hacia fuera de la casa, hacía la arena. Recién habíamos terminado de limpiar la cocina cuando mamá nos miró salir bruscamente de la casa. Lo suficientemente lejos como para que nadie oyera nada Chelsea me miró con desconfianza y me di cuenta de que ella se había dado cuenta de que yo había hecho algo… algo… que no le había contado aun. Cruzó sus brazos, torció su boca y marcó el pulso con su pie mientras sus ojos me presionaban a contárselo todo.

-¿Qué? – Dije como si no supiera nada.

-¿Por qué tanto sueño? – Preguntó sin rodeos.

-Amm… nada… no lo se, simplemente estoy cansada. – Dije mirando hacia otro lado.

-___________ se que pasa algo… ¿Por qué no me cuentas? Ahora tendrás que decirme porque… - Y tu celular la interrumpió.

Tomaste el teléfono y miraste el identificador, era Joe.

 

-Hola. – Atendiste.

-Hola, ¿Qué hay?

-Hola Joe… nada nuevo ¿Y tu?

-Nada, preguntándome por que no me has llamado aún. Salgamos esta tarde.

Miré a Chels, yo estaba destruida, mas cansada imposible, pero consideré un deber salir con Joe. Así que le di el OK… Chelsea saldría con Kev pero en otro lugar, pues Joseph quería estar a solas conmigo.

-Entonces nos vemos dentro de una hora en “Playa Honda”. – Dijo asegurando nuestros repentinos planes.

-Ok… - Dije para luego dar saludos y cortar.

 

Chelsea dejó el tema del sueño y se concentró en buscar la prenda correcta para salir con Kevin. Yo me vestí sencilla, pues como ya dije cerca de un millón cinco mil quinientas veinticuatro veces estaba MUY agotada. Al momento en que subimos al auto, que mágica e increíblemente mi madre nos presto (Otra vez), yo llevaba una solerita suelta, de color blanco, con tiras en la espalda y de largo como por la mitad de mis muslos. Obviamente no estaba de humor como para andar acomodándome el cabello así que lo solucioné con un moño alto y unos mechoncitos a los costados. Unas caravanas plateadas y unas pulseras finas completaban el look junto con unas sandalias planas.

En Chelsea, obviamente era un short, de color negro… y una blusa de rosa y negro junto con unos converse y el cabello suelto.

 

En fin, estaba tan cansada que me salteé la parte del camino y la llegada y el encuentro y blah, blah, blah… en fin, Joe estaba a mi lado, caminando por la orilla de la playa, era un lindo día, como siempre, la gente abundaba en la playa, pues en realidad aquel era un balneario de lo mas hermoso y era en centro de atracción para muchos turistas.

-¿Quieres tomar algo? – Preguntó gentil. – No se… quizás un cóctel… o un trago suave de frutas tropicales… - Sonrió.

-Ok, un trago suave de frutas tropicales estaría bien. – Y le sonreí.

 

Fuimos a unos de esos puestos en la playa a los que siempre quise ir… Ordenamos lo mismo y ante mis ojos se encontraba la típica, emocionante y deliciosa copita con una sombrillita a un costado, un limón en el borde y un líquido medio rojo de frutas con alcohol. Nos sentamos en unas mesas en la arena, a pocos metros del puesto. El me miró y se recostó contra el respaldo de la silla.

-Sabes… no puedo creer que nos haya pasado lo que nos pasó… - Sonrió. – Viéndote… no se como te dejé ir.

Me hallé encantada de sus palabras, sonreí inevitablemente ante su mirada e hice mi típico gesto de timidez, acomodarme un mechón de pelo detrás de la oreja.

 

En cinco minutos ya estábamos jugando en el agua. Luego de varias competencias y simpatías el me abrazó y su mirada se internó en la mía, sus labios formaron una curva hermosa, en la que me hubiera gustado vivir, una curva suave y delicada, en la comisura de sus labios, imaginé que recorrer un camino así sería como sentir el suave viento cálido que te lleva lentamente dejándote disfrutar del paisaje. Cerré los ojos y el beso comenzó. Era dulce, cariñoso, sus manos ubicadas en donde van las de los caballeros, sus labios besaban con cuidado y delicadeza, su cuerpo se hallaba cerca… pero no invadía ni ahogaba. Joe era todo un príncipe, tal cual mis típicos sueños… pero luego de que se alejó… recordé algunas cosas…

-Oye… quizás suene cursi, amm… - Y la timidez se veía en su rostro. - ¿Quieres que seamos pareja?

-Dime la pregunta real Joseph. – Dije con una mirada de prueba.

-¿Quieres ser mi novia? – Dijo como si tomara del todo aquel papel de príncipe en un cuento de hadas.

Sonreí y mordí mi labio. Volví a mirarlo y asentí con la cabeza.

-Claro que si Joseph.

Nuevamente una cadena de besos y luego un largo abrazo… Continuaba recordando cosas que no eran apropiadas… tenía que sacar a Nick de mi cabeza. Ahora Joe era mi novio y Nick no podría cambiarlo… Nick es un chico malo, no es para mi, Joe es al que siempre he querido, al que realmente quiero, el correcto. Así que tendría que sacar DEFINITIVAMENTE a Nicholas de mi mente.

 

Aquella curva no era suave, era violenta, precipitada, era brusca y salvaje. Si pudiera vivir en aquella curva, diría que el clima sería un huracán, el viento y la tormenta serían el camino que me arrastraría con fuerza en la comisura de los labios de Nicholas. Se sentía delicioso, aquella curva peligrosa me volvía loca, era un tobogán de locura, simplemente aquellos labios tenían algo especial, definían perfectamente al problema con el que me estaba metiendo. Aquellos labios continuaban viviendo en los míos cuando desperté por la luz del sol en mi habitación.

 

-Ok, necesitamos ir a caminar a la playa. – Dijo Chelsea admitiendo nuestro reciente problema de poca comunicación.

 

Ok, si, me encantaba mi blusa blanca y corta para usarla encima del bikini, su escote redondo y amplio, sus botones hasta el final que cubría hasta el nivel perfecto de mi pelvis para dejar que diera un toque sensual y atrevido al tiempo que quedaba delicada aquella tela tan suave y de aquel color tan puro. Mis pies descalzos sobre la arena mojada, mi cabello atado, pues no lo soportaba con la ligera brisa, era cómodo tenerlo recogido. Chelsea no hablaba, caminaba a mi lado con sus manos en los bolsillos de su minishort negro. Ella me miró y comenzó.

 

-¿Qué hay entre Joe y tu finalmente? – Preguntó sin más rodeos.

-Somos novios. – Le dije sinceramente. - ¿Qué hay entre Kev y tu?

-Somos novios. – Respondió sonriente y contenta.

Me alegré por ella, ambas teníamos nuevas aventuras esperándonos, el verano recién había comenzado, y ahora parecía que la acción misma iba a agilizarse y a arrancarnos del suelo para volar un rato.

-No sabía que pensar… has estado un poco rara últimamente. – Dijo Chelsea mirándome raro. – Como ausente.

-No, no lo se, creo que es la pereza del verano. – Sonreí.

-Claro. – Dijo riendo.

-Ok, dale, cuéntame y te cuento todo. – Dijo emocionada para comenzar las charlas que no terminarían en mucho, mucho rato.

 

Reíamos fuerte mientras paseábamos por las playas minadas de gente otra vez, pues habíamos llegado caminando por la orilla del agua como otras veces.

-Y el escupió sobre el gato… - Reía Chelsea. – Y me reí tanto que me resbalé con el gatito. – Continuaba tentada. – Me hice moco contra el suelo. – Reíamos y reíamos.

Apenas nos calmamos miré a mí alrededor mientras respirábamos de tanta risa por las cosas que le pasaban a Chels.

 

-Que bonita estás. – Dijo un chico al pasar a mi lado.

Tardé solo dos segundos… en darme cuenta de que era nuevamente quien estaba buscando adueñarse de mi cabeza. Miré hacia atrás y el estaba mirándome, esperando a que volteara. Chelsea lo miró y me miró confundida. No sabía que debía hacer, pero el parecía sentir lo que yo sentía, y para ahorrarme la indecisión el la tomó por mi. Caminó hasta mi y me saludó con un beso en la mejilla igual que a Chelsea.

No se porqué… el era un chico cualquiera, pero el me tenía en cuenta. No se que es lo que pasaba por su cabeza pero el se mantenía firme para estar en mi cabeza, no parecía tener la mínima intención de dejarme ir, de alejarse de mi, de respetar a mi novio.

Nicholas miró a Chelsea y trató de  saber su nombre, yo se lo dije.-Chelsea. – Repitió el. – Tengo un amigo interesado. ¿No quieres conocerlo?- Y sus brazos rodearon mi cintura por detrás. Chelsea me miró con una mirada que me abofeteó. Chelsea no podía creerlo.

 

BESOOOS! 

Xophie Jonas

 

PREGUNTA DEL DÍA: ¿Creen que Nick y Delta se separaran antes de que Nicholas cumpla 20?

En el fondo de tus ojos. Cap. 9 Nick y tu.

sábado, 10 de septiembre del 2011 a las 19:47

-Hola. – Dije sin fuerza mientras bajaba la mirada, simplemente no pude decirle nada, me sentí completamente débil ante el.

Expresó una mirada de superioridad, al tiempo que arrojaba la pelota de volley hacía atrás y sus compañeros continuaban jugando. Si, era atractivo… Tenía unos rizos de color castaño, una piel tostada por el sol de playa, una estatura alta pero perfecta para la mia, un pecho marcado y unos abdominales aún mas ejercitados y firmes. Lo siento, se que sonará desesperado o depravado pero tenía un trasero perfecto, no le hacía falta ni le quitaría nada a aquel trasero realmente perfecto. Llevaba una bermuda roja combinada con blanco y algunos retoques como los cordones en negro. Si, lo se, lo miré demasiado. Pero lo que más me dio curiosidad fue la cadena que colgaba de su cuello, “NJ” seguramente serían sus iniciales… Amm… no lo se… ¿Nathaniel Johnson? O… ¿Neil Jones? No lo se… así que recordé que no sabía su nombre y eso fue lo que siguió.

 

-Ah… Ya que… hiciste algo sin mi permiso… podrías al menos decirme tu nombre.- Dije con una mirada fría.

-Hm. – Rió. – Nicholas.

Mis ojos bajaron al suelo… se llamaba igual que papá. Lo recordé por unos segundos pero no quise amargarme en aquel momento, quería seguir dando batalla con aquel chico…

Obviamente no tenía ni una pizca de lo que yo conocía e imaginaba por el nombre Nicholas, el era todo lo contrario a lo que me recordaba ese hermoso nombre.

-Mmm… - Asentí. - ¿Nicholas que?

El miró su colgante y me miró con una adorable sonrisa.

-Jane. – Frunció sus cejas. – Nicholas Jane.

Sonreí. El puso sus manos en los bolsillos y me miró con atención.

-No pensarás denunciarme, ni nada de eso ¿No? – Preguntó mirándome de arriba abajo.

-No, no… para nada. – Dije seria.

-Lamento… lo que hice… amm… - No sabía como llamarme. Claro, si no sabía mi nombre. - ¿Cómo te llamas?

- ___________ - Dije con una sonrisa leve.

-Ah, amm… Lo siento ___________ si es que eso… te lastimó o te hizo sentir mal. – Dijo con una mirada bastante sincera. – Aunque… pareció gustarte.

 

Abrí mi boca inevitablemente, como podía ser tan atrevido de decir aquello, me dieron verdaderas ganas de abofetearlo, pero me aguanté. Lo miré con una cara terrible y el se rió.

-Tengo novio. – Dije de brazos cruzados.

-Yo tengo chicas, y es todavía mejor. – Dijo con una sonrisa y los hombros encogidos.

-Bien, pues déjame en paz, no te me acerques más y ve con tus chicas idiota. – Le dije con fuerza, para que supiera que no podía jugar conmigo a lo que sea que estuviera jugando con todos sus gestos.

-Hey, hey, - Me tomó del brazo cuando me estaba yendo. – No te alteres. Solo estoy jugando.

-Pues yo no. – Dije con frialdad.

Mientras que yo regañaba el me miraba con sus ojos entrecerrados, sus cejas levantadas y una sonrisa sarcástica en su rostro.

-Mueres por darme un beso. – Dijo el muy egocéntrico.

-¿Por qué lo haría?

-Porque llevas mas de 5 minutos hablándome. – Dijo mordiendose el labio.

-Claro. – Dije con ironía para darme vuelta y caminar hacia Chelsea, quien lo miraba fijamente.

 

Le dirigí la última mirada y continuamos caminando por la playa. Chelsea reía, decía que los ojos de Nicholas no se despegaban de mi trasero a pesar de que hubiéramos caminado como un kilómetro más.

 

Oh, dios… obviamente teníamos que volver a casa. Me daba vergüenza pasar por aquel lugar nuevamente. Estaba deseando que se hubiera ido o que estuviera distraído, quien sabe, con una de sus chicas. La verdad es que no se por qué me preocupaba tanto por pasar delante de el… para importar tan poco, pensaba demasiado en el.

 

Era la hora del almuerzo y estábamos pasando justo por aquella playa superpoblada. Nuevamente las miradas se posaron en nosotras, opté por mirar las hermosas olas que se formaban en aquella agua tan transparente como turquesa. Era un lugar paradisíaco. Realmente hermoso, pero mi paz cerebral solo duró unos pocos segundos hasta que una voz armoniosa interrumpió mis pensamientos suaves.

-¡Hey ___-! – Gritó levantando un brazo y saludándome.

Aun luego de irme como me había ido ese tal Nicholas me saludaba como si fuera su mejor amiga. ¿Qué se pensaba? ¿Qué contestaría? ¿Qué lo miraría y le preguntaría que necesitaba? No, yo tengo un fuerte orgullo y soy una chica decente, no importa lo lindo o sensual que sea el chico de la pelota de Volley.

 

Lo miré y le pregunté que quería.

-¿No quieres almorzar con nosotros? – Dijo acercándose a nosotras.

Yo miré a Chelsea. ¿Estaba hablando enserio? Definitivamente era un imbécil si pensaba que yo iba a almorzar con el.

-¿A dónde iremos? – Pregunté para no asentir desesperadamente como quería.

-¿Ir? – Rió Nicholas. – Comeremos aquí en la playa, pedimos algo del bar que está allí y nos sentamos a comer en la arena. – Dijo con sus cejas levantadas.

 

Miré a Chelsea quien me miraba sin poder creer que yo hubiera aceptado.

-Ok, pero tu invitas Nicky. – Dijo Chelsea tomándome del brazo.

-¿Y a ti quien te invitó? – Dijo el muy grosero.

-¿Perdón? – Dijo Chelsea molesta.

-Estoy bromeando, claro que puedes venir. – Dijo mirándome con una sonrisa luego de asentirle a Chels.

 

Mamá se molestaría, pero no me importó aquel chico era muy lindo como para dejarlo ir. El se sentó al lado de mi y mi mejor amiga mientras comíamos pizza y reíamos de las tonterías que decían sus compañeros. Miré a Chelsea divertida y ella levantó el ceño para hacerme una guiñada. Ok, tenía la aprobación de mi amiga, ahora era libre. Observé que Nicholas comía como una bestia, me reí cuando la pizza se le resbaló de las manos y la salsa cayó en su bermuda haciendo que saliera disparado desde la sombra de las palmeras hasta el agua para enjuagar la prenda. Al regresar al grupo nos miró a ambas sentadas en una roca, algo apartadas de las conversaciones de los chicos.

-¿No van a decir idioteces? – Dijo riendo.

Yo reí suavemente porque… no se por qué, solo me reí como una idiota porque el chico era muy lindo, seguramente les ha pasado.

-¿Qué quieren hacer?

Yo miré a Chels y ella no dio ninguna sugerencia. Miré a Nicholas y no supe que decirle, sinceramente podía dejarlo allí todo el día y ver los ojos que tenía.

-Además de besarme. – Alardeó.

Yo reí y puse mis ojos en blanco. El miró hacia otro lado. Chelsea estaba algo incomoda, pude notarlo. Bajé la mirada y me puse de pie.

-Ah… nosotras ya nos vamos. – Dije mientras Chelsea se levantaba.

-Oye, no seas tan grosera, te acabo de invitar a almorzar, te hice reír, ¿Ni siquiera me darás tu número? – Dijo acercándose a mi cuerpo. Chelsea comenzó a caminar hacia casa lentamente.

Reí dulcemente con la mirada baja. Realmente me costaba verlo a los ojos, no quería caer en ellos nuevamente.

-¿Tienes donde anotar? – Pregunté mientras lo seducía con mi mirada.

-Claro que sí. – Dijo mientras sacaba rápidamente una birome del bolsillo de una mochila cercana.

Me alcanzó el objeto y estiró su mano para que escribiera en ella. Yo tomé su mano, dios… ¿Para que hice eso? Algo intenso hizo que sintiera excesivamente la suavidad de su piel, su calor contagió mi mano y de allí mi sangre corría con velocidad por todo mi ser, mi corazón se aceleró y escribí mi numero antes de comenzar a temblar. Lo miré inquieta y el sonrió. Daba toda la sensación de que sabía lo que me estaba pasando, como si controlara lo que me hacía sentir. Antes de que me fuera se acercó y uno de sus dedos acarició con la yema de si a lo largo de mi cuello. Sus labios besaron seductoramente detrás de mi oreja y se apartó para caminar hacia sus compañeros. Expiré todo el aliento que me había hecho contener, mi piel seguía erizada y su beso ardía sobre esta.

 

Comencé a caminar con Chelsea en silencio. Esperen… yo tenía novio. Solo hicieron falta dos segundos para que Chelsea me hiciera entrar en razón.

-¿Y Joe? – Dijo naturalmente a ver su me causaba algo.

-¡¡¡OMG!!!

 

No era tan grave, no era que me hubiera olvidado de Joe ni nada por el estilo… o quizás un poquito… pero esperen, yo lo quería muchísimo y solo había coqueteado con otro muchacho. Si, estoy mal. Ok, no debía haber hecho aquello, pero es que Nicholas era tan lindo que no podía pensar. Es como si al verlo te transformaras en una marioneta que el maneja con placer y facilidad, con intensidad, disfrutando cada segundo que te encuentras en sus redes.

 

En fin. No era infidelidad ni nada por el estilo, Joe no me había propuesto ser su novia aún así que por el momento solo éramos amigos… buenos amigos, MUUY amigos. No quise estresarme, estaba contenta porque me sentía bien. Le dije a Chelsea que lo olvidara que me desharía de Nicholas pronto. Ella guardó un silencio inseguro, pero logré cambiar de tema y las risas volvieron en el camino a casa.

 

Mamá se molestó un poco, pero no demasiado, me alegró que así fuera, aún así tuvimos que lavar los platos del almuerzo y luego de la cena. Pero mientras me permitiera salir y continuar mi vida veraniega, nada era un castigo demasiado grave. Continué con una sonrisa sin causa todo el día.

 

GRACIAS A LAS CHICAS QUE COMENTAAN! LAS ADOORO! :3 Espero que les guste ;)

 

Besoos XOXOXOXOXophie

En el fondo de tus ojos. Cap. 8 Nick y tu.

jueves, 08 de septiembre del 2011 a las 04:30

PERDONEN! Tuve problemas con la internet, pero ahora me compraron un modem inalambrico así que ya no habrá mas problemas ;D! Disfruten el caap! Beesoos

 

Yo ya no era yo. Aquel chico me había sacado de mi cuerpo. Sus manos corrían por mi espalda haciendo que me estremeciera y su boca devoraba la mía con deseo. Dios, no sabía quien era, pero se sentía tan acogedor que me entregué por completo. El se separó apenas de mis labios y yo lo perseguí esa diminuta distancia para rozar los suyos. El sonrió y se apartó un poco. Miró hacia todas las direcciones y tomó mi mano para caminar sospechosamente hacia una puerta de algun armario de limpieza o algo así. Sacó unas llaves y la abrió como si fuera su casa. Tomé un poco de conciencia y me asusté, pero me tomó tan rápido que no pude correr. Cerró la puerta y encendió una lamparita del armario.

Recuerdo ver su rostro un par de veces en la luz tenue. Su rostro se pegó al mío y vi un flash, me cegó mientras sus manos se metían en donde no debían, su lengua ya había conquistado mi boca y ahora su piel estaba acariciando la mía. El suelo se llenó de ropa y mis piernas rodearon sus caderas. Sus labios en mi cuello me hicieron ver la luz que de repente aumentaba su brillo cuando yo gritaba ahogada del gusto. Me tomaba con fuerza y me besaba con pasión. Jaló mi cabello hacia atrás y devoró la piel de mis hombros y mi cuello con aquellos labios tan sensuales y profesionales. No podía moverme, solo recuerdo enredar mis dedos frenéticamente en su cabello rizado. Recuerdo que grité con fuerza y me recosté en su pecho. El me bajó y me mantuve de pie, recostada contra la pared. El me besó suave y delicadamente una vez más, Se subió los pantalones que tenía bajos y tomó su camisa para salir automáticamente. Rápidamente reaccioné y me vestí lo mas rápido que pude. Salí del armario y comencé a llorar mientras caminaba a gran velocidad hacia mi auto.

 

Cerré la puerta del auto de mamá y me recosté contra el volante. ¿Qué había hecho? Lloré unos 15 minutos hasta que me recosté en el asiento y respiré. Aún no podía creerlo. ¿Qué me había sucedido? Ni siquiera tenia un nombre, no sabía su edad, no sabía de donde era. Solo sabía que tenía rizos, creo que castaños, ojos cafés, y unos labios que me habían vuelto loca.

-¿En que estaba pensando? – Lloré una vez mas en el auto.

 

Me despertó Chelsea golpeando suavemente la ventanilla del auto. Yo abrí la puerta del acompañante y ella se sentó en ese lugar. Me froté el rostro con ambas manos y respiré profundo. Había pasado poco mas de una hora dormida. Miré a mi amiga quien estaba feliz. Le sonreí, me encantaba que ella estuviera así, pues obviamente las cosas habían salido como ella quería.

-¿Tomaste? – Me preguntó intentando disimular su sonrisa.

-Si, un poco, pero estoy fresca. – Le respondí, pues en aquel momento me dolía la cabeza, pero estaba conciente de todo.

-Parece que te hubieran atropellado. – Rió Chelsea. - ¿Qué tanto te gastó Joe?

-Hm. Estoy bien, ¿Vamos a casa? –Pregunté encendiendo el auto.

-Dale, tengo que contarte tantas cosas. Pero te cuento cuando lleguemos, así no te distraigo.

 

Claro que si. Al llegar a casa nos tiramos cada una en su cama y perdimos la conciencia en el camino a la almohada.

 

Giré en la cama, eran como las tres de la tarde y me había despertado con los sonidos de Chelsea para desperezarse. Me miró con cara de cansancio y se levantó hacia el baño. Yo me quedé esperando en la cama. Trataba de no pensar. Hasta que no pude más y me levanté a tomar mi ropa para bañarme después de Chelsea. No quería pensar. Pero Chelsea es de esas personas que demoran y demoran en el baño, ya hacía mas de 20 minutos que había apagado la ducha y sin embargo continuaba ahí dentro, quien sabe, mirandose al espejo u obsesionada con su cabello.

 

Los pensamientos vinieron solos, yo no los llamé. Me había tirado un chico en un armario de un baile. Di mi cabeza contra la pared. Verán, estaba mal por Joe y por lo barata que me sentía, pues ya hacía bastante tiempo que no era virgen. Pues… la historia… es así. Esto les abrirá los ojos.

Joe y yo eramos compañeros y amigos, en el penultimo año de secundaria. Pero cuando comenzó el verano, nos dimos cuenta de que nos queríamos aun mas que para simplemente ser amigos. La típica historia del querer conservar la amistad ocurrió. Pues nos llevabamos tan bien que teníamos miedo de arruinarlo. Así que el comenzó a salir con una Camilla… que no se que tenía… no la detesto, soy una persona madura. Si, la detesto y mucho. En fin. Un día discutí con Joe porque ella era una idiota. Me sentí tan mal, de no poder tenerlo, de verlo con quella chica idiota, mientras que yo lo amaba. Así que una noche cálida fui a la casa de Joe a regañarlo una vez mas. Al final de la discusión el simplemente me besó. Me besó y me besó más. Allí fue cuando dejé de ser pura. Por eso es que Joe a veces tiene una mirada extraña, como recordando lo que hicimos. Pero aquello no fue algo bueno, sino que al terminar el dijo que hicieramos de cuenta que nunca había pasado. Me enojé tanto que tomé mis cosas y me fui. Joe continuó con Camilla, nuestra amistad se derrumbó pero nos quedó aquel recuerdo.

Ahora estaba confundida. Quería saber quien era el desgraciado, atrevido que me había hecho tal cosa en un armario de limpieza en un baile. Por suerte Chelsea salió del baño y detuvo mi cabeza que ya estaba por hacerme llorar.

 

-¡¡¡ESPERATE QUE NO TE ENTIENDO NADA!!! – Dijo más que alterada mi amiga mientras se paraba y caminaba en círculos por el cuarto. - ¿¡Que fue lo que hiciste!?

-Si, lo se, es ridículo y lamentable y horrible… pero… perdí el control. – Fue todo con lo que pude defenderme.

-Oh, por dios. – Dijo tomándose la cabeza. – No vuelvas a hacer eso… y que no se vaya a enterar Joe.

-Obviamente. Eso jamás pasó Chels.

-Completamente de acuerdo. – Dijo calmándose. – Completamente de acuerdo.

 

Mi teléfono sonó y nuestras miradas se dirigieron al aparato con un terror que no hay palabras para describir. Era obvio, era Joe. Pero que diría. ¿Se habría enterado? ¿Estaría pidiendo perdón por haber tomado tanto? ¿Terminaría conmigo? Aquello había sido un accidente. No volvería a pasar. Simplemente tenia que olvidar el suceso.

 

-Hola Joe. – Dije naturalmente mientras atendía.

-__________ ¿Estás bien? – Preguntó preocupado.

-Claro que si, ¿Por qué preguntas? – Continué simpática.

-No lo se, desapareciste anoche. Bueno, yo dejé de verte… amm… perdón por haber tomado tanto, no debí perder el control de esa manera.

Reí en voz baja, si el perdió el control entonces ¿Yo que?

-No te preocupes, estuvo divertido… - Lo animé.

-Genial, - Dijo felizmente. - Saldremos cuando podamos ¿Si? Ahora descansen. – Dijo con dulzura.

-Gracias Joe, mandale saludos a Kevin. Y tomense un buen descanso tambien.

-Ok, besos a Chelsea. Adiós hermosa. – Me saludó finalmente.

-Adiós. – Dije con algo de frialdad y corté el teléfono.

 

En efecto. Pasamos todo el día tiradas en la arena del fondo de casa. No hicimos nada que implicara demasiado esfuerzo ya que estabamos agotadas. La verdad es que nos hacía falta ese momento, no chicos, no stress… hahaha. Solo el sonido de las olas y el sol de la tarde bronceando nuestra piel. Pronto llegó la noche, y cenamos con mi familia, luego lavamos los platos y subimos nuevamente a dormir. Esa noche dormí bien, quité de mi cabeza lo que había hecho y me dispuse a olvidarlo para disfrutar sin preocupaciones el mejor verano de mi vida.

 

A la mañana siguiente nos levantamos y fuimos a la playa para bañarnos en el agua salada un rato, ya que era la hora adecuada, aunque la mas linda es a la tardecita, cuando el sol cae y parece calentar el agua mientras se hunde en el horizonte. En fin. Estuvimos Chels y yo nadando y disfrutando de la playa, luego se nos antojó caminar, para secarnos al sol y mantenernos calientes mientras haciamos algo de ejercicio.

Chelsea iba diciendo estupideces de las cuales ambas reíamos en voz alta, el agua mojaba nuestros pies. Yo llevaba una blusa blanca, suelta y larga que tapaba apenas mi trasero, ella llevaba un minishort, habíamos salido así de casa así que de esa manera ibamos caminando por la playa. Continuabamos riendo, llegabamos a una de esas playas en donde se junta mas gente, había niños con sus castillos, chicas tomando sol, chicos jugando deportes, vendedores ofreciendo precios, turistas, familias, etc. Nosotras caminamos como si nada mientras los chicos ponian toda su atención en nosotras, su minishort y lo poco que tapaba mi blusa. Aquella remera se dejaba caer por los hombros, y yo llevaba el cabello atado, por lo que mi piel apenas tostada por el sol se relucía brillante ante los ojos de los muchachos que nos miraban.

Como de costumbre, lancé miradas intensas sin querer. Los chicos comenzaron a silvar y a decir cosas, miré a Chelsea y reí, ella hizo lo mismo y se acercó a mi oído. Dijo cuan lindo le parecía el muchacho con la pelota de volley en la mano. Reí suavemente y miré disimuladamente. Era el. No pude evitar clavar mi mirada en sus ojos, el tambien quedó sorprendido. Algo corrió por todo mi cuerpo haciendo que comenzara a temblar suavemente. Bajé la mirada y me puse más nerviosa. Acomodé un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y volví a mirarlo discretamente. El intensificó sus ojos café y dirigió toda esa sensación hacia mi.

-Espera. – Le dije a Chelsea.

Ella me miró sin comprender y yo la miré nerviosa.

-El es el chico del baile. – Dije suavemente. – Vigila desde aquí.

Sentía la urgente necesidad de hablarle. Así que lo miré seriamente y el contestó con viveza, se acercó a mi al mismo tiempo que yo a el. Me detuve y dejé que el se acercara. Los otros chicos observaban intentando disimular.

-Hola. – Dijo con una sonrisa.

No sabía que contestar, simplemente me tenía bajo su control, quería darle una bofetada por lo que había hecho. Pero solo pude pensar… en besarlo otra vez.

 

Xophie

En el fondo de tus ojos. Cap. 7 Nick y tu.

lunes, 29 de agosto del 2011 a las 15:17

-¿¡A donde vas!? – alcancé a gritarle a Joseph mientras corríamos.

El no contestó. Comencé a ver todo en cámara lenta. Solo llevaba dos días en el centro, y ya había encontrado al chico de mis sueños… y el corría de mi mano. Solo dos días y mi vida era todo lo que había deseado.

El aire inundó mis pulmones una vez que salimos de la multitud y llegamos al parque. Joe caminó rápido sin correr. Yo veía su nuca y me dejaba llevar por su mano, teníamos los dedos entrelazados, lo que hizo que al darme cuenta de ello dibujara una sonrisa y me corriera un extraño escalofrío por la espalda.

Jaló fuerte y rápido, lo suficiente como para que no doliera. Mi espalda de recostó en el tronco y su cuerpo hizo presión contra el mío. Nuestros ojos se conectaron de tal manera que ninguno deseaba pestañear.

-Perdóname. – Dijo suavemente.

Sonreí levemente y aquel aroma de perfume de hombre tan delicioso se intensificaba. De pronto su aliento empañaba mis labios, sonreí muy levemente. Me besó.

Después de tanto tiempo, simplemente lo disfruté e hice que durara. No se sobrepasaba, besaba con delicadeza y ternura. Sonreí aun en el beso. Miré a mi alrededor cuando se apartó tan solo un poco. Jamás olvidaría ese lugar. Lo miré a lo ojos y me reí suavemente.

 

-Hasta que los encontramos. – Reía Chelsea cuando volvimos a encontrarnos en la playa.

Kevin reía con ella y Joe me miró sonriente. Como esperando que yo dijera algo, intentando dar noticia de algo, de algún beso en algún parque. Reí a causa de mis pensamientos y miré a Chelsea con mucha picardía.

-Oye Joe, no podemos no invitarlas. – Dijo Kevin con un “Por favor” en su mirada.

-Si, estoy completamente de acuerdo. – Dijo Joe mientras continuaba observándome.

-¿Qué están planeando? – Preguntó Chels con sus ojos entrecerrados.

-Ah, tenemos… pases para la fiesta en la playa de esta noche. Es la bienvenida del verano… aunque algo atrasada… pero siempre hacen buenas fiestas. – Dijo Kevin.

-¿Quieren venir? – Invitó Joe.

 

Chelsea me miró con una sonrisa y levantó las cejas.

-Obvio. – Dije asintiendo.

 

Solo faltaban dos horas para la fiesta, habíamos pasado todo el día tirados en la playa. Teníamos que volver a casa a cambiarnos, pues no podíamos ir así a una fiesta, yo estaba demasiado descubierta. Así que no se como, llegamos al arreglo de que Joe me acompañaría a ir a cambiarme, y avisarle a mamá. Realmente no lo se, pero terminamos yendo Joseph y yo solos en el auto de mamá.

 

-Mamá, por favor.

-No.

-Mamá… - Le rogaba mientras Joe esperaba en el comedor y nosotras hablabamos en la cocina.

-No ___________, no con mi auto, no a esa fiesta, no con ese muchacho.

-¿Por qué?

-Porque no me cae bien, ¿Dónde está Chelsea?

-Ella está bien mamá, por favor déjame ir. – Rogué y rogué.

-¿Y si te pasa algo que? – Me miró seria.

-No me va a pasar nada, vamos a ser cuatro y nos defendemos entre nosotros. – Ella me miró fijamente y volteó para caminar hacia el comedor.

 

La seguí rogándole una y otra vez.

-Escúchame. – Dijo mi estúpida madre haciéndose la protectora. – Le llega a pasar algo a mi hija, y te mato, ¿Entendes? Vas a tener un montón de problemas si le llega a pasar algo. – Le decía a Joe mientras lo apuntaba con el dedo índice y Joe la miraba congelado.

-Entendido. – Titubeó Joseph y yo subí a cambiarme.

 

-¡¡¡CUIDADO CON EL AUTO!!! – Gritó mi madre mientras nos ibamos.

 

Joe me miró mientras yo conducía con una cara tétrica y enojada. Le tuve que pedir que disculpara las estupideces de mi madre. El sonrió y luego rió suavemente.

No quiero sonar presumida pero sus ojos se pasearon por mis piernas bastantes veces en el camino. Yo llevaba ahora un minishort negro ajustado y una blusa holgada de color gris claro, tan holgada que tuve que usar una blusita blanca y ajustada por debajo para que no se viera nada… mis sandalias ahora eran negras y tenian muchas tiras. Todo de estreno, me gustaba lucir la ropa. Ahora mi cabello iba suelto, el maquillaje en los ojos era mas oscuro y mi perfume era mas seductor.

-Deten el auto. – Dijo Joe seriamente.

Yo lo miré como si me estuviera tomando el pelo, el me respondió con sus ojos serios y firmes. Estacioné contra la bajada a la playa.

-Bájate. – Dijo con una voz dulce.

Yo sonreí y me bajé del auto. El caminó hacia mi y tomó mi mano. Una brisa marina movia mi cabello y despeinaba el suyo. Sus labios rozaron los mios y fueron la chispa de un beso que no terminaria hasta 15 minutos despues.

 

Habíamos olvidado lo que nos había pasado, bueno… solo llevabamos medio día… habría que ver que sucedía luego. Estaba impaciente por descubrirlo. Por distraerme un buen rato en su boca y las luces del baile. Ya faltaba poco. Los cuatro esperabamos en la fila para entrar reíamos y jugueteabamos. Quería hablar con Chels y contarle todo, pero aún teníamos toda la noche… Mañana habría tiempo con mi mejor amiga.

 

La noche nos tragó a todos, la música a todo volumen llenaba nuestros oidos y nos sacaba de quienes eramos. Ya adentro, en la montonera solo pude distinguir la cara de Joe, sus movimientos raros y su blusa que resulto ser fluorescente. Todo iba bien, me reía de Joseph, bailaba, lo seducía. En un momento bailamos tan pegados que pude sentir cada parte de su cuerpo. El estaba intoxicándose con mi perfume mientras bailaba, pero eso no le bastó, trago por trago iba perdiendo su mirada. No llegué a tomar tanto como el. Pero igualmente tuve que salir de allí a la terraza a tomar un poco de aire.

 

Ok, yo estaba en un baile con Joe, ya que Kevin y Chelsea se habían perdido… Joe estaba ya haciendo estupideces, había tomado demasiado… yo solo había tomado la mitad de lo que el y sin embargo me sentía mareada, terriblemente mareada. Me recosté contra la baranda que daba al mar. Escuché el sonido de las olas. Respiré profundo y abri los ojos.

Las estrellas estaban hermosas aquella noche, la temperatura era la ideal para estar afuera, realmente me gustó, sentí que tenía mi control. Estaba a punto de alcoholizarme, tenía “novio”, estaba en un baile famoso y problemático… no se, me sentí dueña de mi misma. Sonreí y respiré nuevamente.

 

Mis manos estaban apoyadas en la baranda, mi rostro hacia el cielo y mi pecho levantado en aquella terraza, justo la posición perfecta para que sucediaera lo que sucedió.

 

No se en que pensaba, cuando de la nada, unas manos tibias y suaves rodearon mi cintura. Luego de tanto sudor, alcohol y macacadas aquellas manos dieron una sensación extremadamente cálida, extraña, hermosa. No supe que pensar, pero me sentí intimidada, eran manos tan delicadas que miré a quen las poseía, eran demasiado especiales. Me llevé la sorpresa de no saber quien era el. No reaccioné con nada de velocidad. Aquel calor me había encantado y realmente me hacía sentir bastante cómoda, hasta que razoné.

Me quité sus manos de encima, lo miré sin expresión alguna. El se acercó hasta recostarme en la baranda. Me miró intensamente a los ojos. Me sentía terrible. No tenía mucho de mi control, aunque sabía que no lo conocía y debía hacer algo, o sea, no supe bien que hacer, supuse que debía empujarlo y entrar al baile, pero me quedé quieta. Su mirada de verdad era muy… muy fuerte y hacía que me paralizara. No había sentido una sensación como esa en toda la noche, el me gustó al instante. No piensen mal de mi, solo me gustó, era un chico muy atractivo, pero yo ya tenía a Joseph.

 

-Disculpa, ya debo irme. – Dije tomandome la cabeza con una mano mientras lo empujaba suavemente con la otra.

-Oye, quedate a tomar algo de aire. – Dijo una voz tan dulce como sensual y atractiva.

Levanté la mirada y sus ojos me atraparon nuevamente. Dibujó una sonrisa malvada en su rostro y se pegó a mi nuevamente. Sus labios rozaron los míos haciendo que me estremeciera completamente.

-El no se enterará. – Dijo susurrando.

No tuve fuerzas para apartarlo, estaba débil y mareada, simplemente dejé que me pegara a la baranda y me besara. Su lengua sabía delicioso. No sabía quien era o que planeaba, Joe cruzó mi mente mientras besaba a aquel muchacho… pero no podía detenerme. Aquella boca tenía un sabor realmente exquisito, ademas de que el era un experto en lo que hacía. Sus manos corrían por mi cuerpo para recordarme que estaban allí y su pecho hacía presion contra el mio tal cual su cadera.

 

Graciias a las que comeentaan las adooroo!

 

Xophie ;D

En el fondo de tus ojos. Cap. 6 Nick y tu.

sábado, 27 de agosto del 2011 a las 19:50

-Hola.

-Hola.

-Ah, ¿Cómo estás?

-Bien, bien… ¿Y tu?

-Bien. – Decía nerviosa mientras el hablaba lo mas tranquilo.

 

Era el, simplemente era el. Mi papá había fallecido, mi mamá era insoportable, tenía que vivir con ella y sin embargo lo olvidé completamente todo cuando oí su voz en el teléfono. Me vi de su mano, supe que iba a ser mi amor de verano. Simplemente una corazonada que me inundó lo suficiente como para saber y confiar plenamente en que así sería.

-Ah, Mira… Realmente la pasamos muy bien hoy y, yo y Kev queríamos saber si quieren salir mañana. Vamos a comer algo, a caminar un poco… si quieren podemos ir a la playa. No lo se. – Dijo con algo de timidez en su dulce voz.

Sonreí.

-Claro que sí. ¿Dónde y a que hora? – Pregunté calmándome a mi misma.

-En el restaurante de hoy, a las 13:00.

-Ok. -Dije entusiasmada. - Nos veremos allí.

-Adiós.

 

Saltamos toda la noche, Chelsea estaba tan loca como yo y no pudimos dejar de hablar de ellos. Obviamente se nos quitó hasta el mínimo rasgo de sueño. Estábamos muy concentradas y ocupadas decidiendo que rayos usaríamos, que colores, que fragancias, que aretes, que sandalias. Queríamos impresionar y llevarnos más que miradas y sonrisas, queríamos sus corazones.

 

Desperté. Mis ojos analizaron la desordenada habitación cubierta de ropa. Chelsea dormía, era un día hermoso, hacía calor… Me senté en la cama. Me froté los ojos y me levanté. Mis pies descalzos atravesaron el cuarto hasta el baño, donde me lavé el rostro y levanté la vista hasta el espejo. Me cepillé los dientes e hice luego lo que tenía que hacer, lavé mis manos y salí. Como siempre. Me rasqué el cuello y pateé un bolso para debajo de una silla. Miré perezosa en reloj.

 

-¡¡¡CHELSEA!!! – Grité rápidamente, le salté, le grité y comencé a correr por la habitación.

-¿Qué? – Dijo con sus ojos entrecerrados mientras salía de debajo de la sábana.

-¡SON LAS DOCE! TENEMOS QUE ALISTARNOS Y SOLO TENÉMOS 45 MINUTOS.

 

¡PUFF! Chelsea se arrojó de la cama. Nos ayudamos en todo, y a la una menos cuarto salíamos de casa, obviamente con el bebé de mamá. Acomodé el retrovisor y perfeccioné el brillo labial. Chelsea acomodó el espejo a su favor y vigiló sus pestañas. Era gracioso porque parecía una película.

 

Realmente amaba la camisa que llevaba puesta, la había comprado el día anterior. Dejaba ver los hombros, pero tenía una serie pequeña de botones en el medio, como hasta la mitad, era corta, tapaba mi ombligo y apenas un poco mas, era de color crema, casi blanco y holgada, hermosa. Llevaba además una minifalda de jean blanco y unas zapatillas planas pero hermosas de color crema. ¿Mi cabello? Oh si, una pinza lo recogía para dejar notar mi piel bastante brillante y con apenas un tono que empezaba a tomar luego de unos poquitos días. No faltaban los lentes con borde blanco y las caravanas rojas, que hacían juego con mi bolso y los delicados retoques con flores en la minifalda.

Chelsea llevaba el cabello suelto, poquitísimo maquillaje. Y si hay algo que la caracteriza es que jamás usará falda. Llevaba una pescadora negra, con converse del mismo color, una camisa rosa, con un hombro descubierto y larga hasta la cadera. Bastante holgada para lo que ella acostumbra. En la blusa llevaba algunos diseños como cuadros o caras, moños, labios y todo eso que se les pone a las blusas como dibujos. Ella era MUCHO mas natural que yo, era hermosa, y no necesitaba estar vestida ni maquillada como yo para que la gente la notara, llamaba la atención como sin querer, a todos les parecía una chica hermosa. Y de verdad lo era. Realmente era admirable.

 

Estacioné el auto y levante mis lentes miré hacia todos lados.

-Allá están. – Dijo Chelsea bajándose.

Yo bajé detrás y le puse la alarma al vehículo. Miré a Joe. Sus ojos recorrieron mi cuerpo de pies a cabeza, sonreí por eso, yo hice lo mismo, pero el no lo notó, no era para nada bueno disimulando. Chelsea reía con Kevin mientras caminaban delante de mi y Joe. Puse mis manos en mis bolsillos, el tenía las suyas en los suyos. Me miró y se rió.

-Te ves hermosa. – Dijo sinceramente.

-Gracias… tú no te ves nada mal. – Dije mirándolo.

Como ya dije, Joe llevaba jeans. Traía una blusa rosa, con letras negras, de alguna marca de hombres. Su cabello despeinado, pero con estilo, dios, si, definitivamente SI, me seguía gustando.

 

Era muy extraño, los cuatro estábamos sentados en la misma mesa, pero a diferencia de ayer, cuando nos hablábamos todos y no había una sola tentación o sensación extraña, hoy las miradas escondían deseos y no éramos un grupo de cuatro, sino que Chelsea y Kevin se apartaron completamente hablando entre ellos. Opté por dejarlos así, ella se estaba divirtiendo. Miré a Joe en silencio, su mirada llena de picardía que hacía sonreír.

 

-¿De que te ríes? – Preguntó tiernamente.

-De nada. – Me tapaba la sonrisa con una mano.

-Amm… No quiero sonar grosero pero… - Miró a Chelsea y a Kevin riendose. - ¿Me acompañas afuera?

Sonreí y lentamente los dejamos solos, Chelsea de verdad lo estaba disfrutando y parecía que estaría bien sin mi. La miré de lejos mientras salíamos del restaurante con Joe.

 

Me miró, caminábamos a la par por la avenida. No había un plan hasta entonces. No sabía a donde nos dirigíamos. Pero solo lo seguí, me gustó ese silencio, era un silencio agradable, se sentía su mirada sobre mí y me encantaba.

-Ah, no se… ¿Quieres comer en otro lado? O no se, dime algo. – Dijo tratando de hallar algo para que no me aburriera.

Al contrario, yo me estaba divirtiendo mucho. Amaba ese momento. Nada estaba declarado, pero sabía que desde el día anterior lo tenía loco, simplemente confié en que el había quedado como yo, y que pronto buscaría mis labios… porque no había mas que esperar. Simplemente era pedir perdón por lo que habíamos hecho… y volver a sentirlo.

 

Bajó su cabeza y rió suavemente. Se mordió el labio y me miró a los ojos.

-Pareciera que lo hubieramos olvidado ¿No?

Sabía que tarde o temprano Joe tocaría el tema. Solo lo miré con dulzura y el sonrió.

-No hay nada importante que recordar Joe. – Sonreí.

-Solo recuerdo lo que fue mas importante. Ojala lo hubiera visto.

-Tu estabas bien… yo… no debí hacerlo. – Mi mirada toco el suelo.

-Si no lo hubieras hecho… - Tomó aliento para hacer esperar algo importante. – Si no lo hubieras hecho no me habría dado cuenta de que en realidad siempre fuiste tu…

Lo miré y el se detuvo.

-Siempre fuiste la opción correcta. Y le he errado… todo este tiempo. – Dijo con una mirada arrepentida de lo que habíamos hecho hacía un año.

 

Su mano tomó la mía y comenzó a correr entre la gente. Corría a gran velocidad. Comencé a reir. Su rostro volteó y sus ojos miel vieron los míos. Apresuradamente quiso cruzar la avenida, la luz se puso amarilla y en el medio de la calle, como en una película, tomó mi cintura y dio una vuelta, suave y maravillosa, en donde todo se reencontró con las miradas de las personas que estaban en la calle para contemplar uno de los momentos mas románticos y extraños de mi vida, para luego seguir corriendo. 

 

Heey Anti-JonasBieber! Que onda!? Tanto tiempo :D! xD mama tampoco me deja decir palabrotas... igualmente las digo cuando ella no esta 8-) Saluuditos! Gracias por comentar! BESOOTES! ;D

PD: Viva las Swifties! 

 

Xophie

Sobre el blog

Xophie Jonas

Las amo...

Ver ficha del blog en OboLog

Login

Comentarios

MAS CAPITULOS! (myrkacazarez)
↑ la apollo :D...(23 ene)
Ultimo Capitulo de Speak Now (Nick y Tu) (aliilove24)
Amee tu Noveee!! LOL soy la admi de Mi Mundo Jonaticoo xD & mira nena decile a tu ermana lo qe ......(11 ene)
MAS CAPITULOS! (Denny G)
No terminaras Nicholas? =( Amoo  en el fondo de tus ojos PERO KIERO VER COMO TERMINARA NICHOLAS ......(08 dic)
MAS CAPITULOS! (sophiatruzzi)
Ya estan en www.stjonas.obolog.com Javii :D! Besoote...(15 nov)
MAS CAPITULOS! (javii jonas )
que genialllll :D esperare los capitulos con ansias :)...(15 nov)

Más comentados

Nicholas o Desde el Cielo. (32)
Hola chicas! Al final tenemos que decidir entre Nicholas o Desde el Cielo. En realidad Desde el ...
Capitulo Final. Warriors. Nick y Tu. (25)
Las amo. Por ustedes. Disfrutenlo es largo.   Vamos al parque de diversiones.   Miley y tú iban a ...
Capitulo 20 (2º Temp.) Warriors. Nick y Tu. (24)
Chicas no mueran por favor...  Tienen que ser fuertes es que la novela tenia que ser algo ...
Nicholas Capitulo 10. Nick y Tu. (24)
Bueno chicas se hizo esperar pero aquí está el decimo capitulo x3! Disfrutenlo. Las adoro.   ...
Capitulo 30 (2º Temp.) Warriors. Nick y Tu. ¡Penultimo Cap! (21)
Capitulo 30   Tu: ¡Nicole!   Corres detrás de ella y la encuentras parada mirando la cascada. Tu: ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google

Enlaces

Blogspot
Twitter