Volvieron! Me encantaron sus comentarios! Gracias por todo chicaas LAS AMO! Espero que les vaya gustando la nove y esta vez les dejo 2 caaps! Sigan comentando xD las adoro, mucho, enserio, las amo.
Tenía tanto en que pensar. Pero decidí no hacerlo, después de todo, si pensaba, comenzaría a estresarme, a entristecer o a preocuparme… así que simplemente deje que pasara como fuera. Chelsea me miraba desde su cama. Seguro estaba asombrada de las idioteces que puedo llegar a hacer. Simplemente ignoré la situación y saqué un tema de conversación que no tuviera nada que ver, continuamos hablando y riendo nuevamente desde nuestras respectivas camas.
La habitación ya estaba oscura, los rayitos de luz de luna se colaban por la ventana abierta del calor que hacía. Estaba apunto de dormirme. El silencio era placentero, la calma y si me concentraba apenas un poquito podía sentir las olas rompiendo el la orilla del bello y cercano océano.
Chelsea estaba casi dormida, bueno, mas dormida que despierta. El caso es que en toda esa paz… sonó mi celular y mi tono alto e insoportable. Inmediatamente atendí para preservar la calma. Solo mi madre podía llamar a esas horas, para decirme que me durmiera.
-Hola. – Dije en voz baja.
-Hola, no vayas a decirme que estabas durmiendo. – Dijo su voz con un fondo de música de baile.
-Claro que no. – Susurré.
El rió.
-Pensé que estarías en algún baile pasándola bien…
-No, estoy en casa… y estas quitándome el tiempo de sueño. – Le dije a ver si me dejaba dormir.
-No puedes ser tan aburrida. ¿Quieres que te pase a buscar? – Preguntó el muy desesperado.
-No, gracias. Tengo novio. – Le repetí al insistente.
-¿Y eso qué? No seré tu novio… quizás tu chico por esta noche.
Cerré los ojos… ¿Por qué me tentaba de esa manera? Había deseado a Joe por tanto tiempo… y ahora llegaba Nicholas y me quitaba el sueño. En realidad quería escapar por la ventana y salir con el… y no sabía porque… después de todo el había sido muy atrevido conmigo y yo tenía “Novio” por milésima vez. Pero quería ir con el… Miré a Chelsea… estaba profundamente dormida.
-¿Quieres venir a buscarme? – Le pregunté con una sonrisa.
-Dime donde vives.
ES VERANO, no me culpen. Mis pasos en la escalera no tuvieron ningún sonido. Me puse mis zapatos recién al salir de casa. Dejé todo como estaba y nadie notó que me había ido. Guardé mis llaves en mi cartera y acomodé mi cabello suelto hacia un costado mientras caminaba con una sonrisa en mi rostro.
Aquella noche llevaba un minishort de jeans blanco y una blusa ajustada de tirantes, negra. Mis zapatos eran tacos, parecidos a unas botitas y de color negro. Mi cartera también era negra.
Levanté la vista y un precioso auto rojo esperaba en el camino. La ventanilla del conductor se deslizó hacia abajo eléctricamente, y detrás del vidrio polarizado se encontraba el chico que me levantaba a las dos de la madrugada para salir de fiesta.
Estaba haciendo algo que jamás había hecho. Quizás era la noche la que me había puesto así de loca y segura, sino, jamás hubiera salido con alguien que apenas conozco, que se que puede hacer disparates y que viene a buscarme a esa hora. Se sintió bien, me escapé de casa por primera vez, me subí a un auto rojo con un muchacho sexy y me dirigí a una fiesta para la cual, aún no tenía edad.
Me senté en el asiento del acompañante y lo miré mientras cerraba la puerta.
-Wao. – Dijo luego de haber tomado aire.
Sabía bien como llevar el juego, debía ser sensual, no entregarme, si a el le gustaba jugar, entonces jugaríamos. Me miró toda y se detuvo en la piel de mis piernas. Hizo notar que su mirada estaba en mí, quizás para buscar que yo me intimidara. Pero no fue así, luego de todo lo que había hecho esa noche, eso no me afectaría. Realmente era una locura. Pero repito: ERA VERANO.
-No me beses aún. – Dije copiando su soberbio papel. – Me despeinarías antes de entrar a la fiesta.
El mordió su labio y sacó un cigarrillo. Lo encendió en su boca y comenzó a fumar. Sopló lentamente el humo en el auto mientras su mirada me paralizaba del gusto. Sonrió.
-¿Quieres? – Dijo ofreciéndome su cigarro.
-No, gracias. – Dije segura.
-Claro. Te apuesto a que esta noche te embriagarás, fumaras y me besarás desenfrenadamente. – Y rió mientras me guiñaba el ojo.
Comenzó a conducir.
El lugar estaba repleto de gente. Era para mayores de 21, yo solo tenía 17. Bajé del auto y Nicholas me miró. Se acercó a mí y tomó mi mano entrelazando sus dedos con los míos.
-No te sueltes. – Dijo en un tono serio.
Comenzó a empujar gente y llegó enseguida a la entrada, donde el gigantesco hombre de piel morena lo detuvo y le preguntó que edad tenía yo. Nick rió. Se dio vuelta y me miró para que siguiera el juego. Levantó mi ajustada y elástica blusa y la dejó como un top. Volteó nuevamente a mirar al hombre, este suspiró y se hizo a un lado para dejarnos pasar. Miré con el ceño fruncido a Nick, ¿Qué había sido eso? ¿Qué? ¿Por ser sexy te dejaban pasar? Realmente no le entendí, pero Nick siguió su camino entre la gente mientras me llevaba de su mano.
Reí suavemente, yo no estaba acostumbrada a esos ambientes, y sin embargo el caminaba como si estuviera en casa. Obviamente era un chico alocado. Volteó en un claro entre la gente y me miró sonriente. Me preguntó si estaba bien. Yo estaba de maravilla. Me jaló a la pista repleta de gente. Puse mis brazos alrededor de su cuello y el las suyas en mi cintura, pegó su nariz a la mía y se movió de lado a lado con la música grosera sonando a lo mas alto y haciendo que vibráramos con intensidad mientras movíamos el piso con cada paso.
Bailamos en todas las maneras posibles. Sinceramente me encantó sentir su cuerpo tan pegado, el era atrevido, era provocador y me volvía loca. Quería seducirlo, quería tenerlo a mis pies, pero el no se dejaba vencer mientras daba vuelta los papeles. Me dio la vuelta y mi espalda se recostó en su pecho. Mis caderas bajaban en giró hasta bien abajo, el me acompañaba observando y bajando conmigo mientras sus manos levantaban el minishort y luego acariciaban mis piernas.
No podía durar mucho de esa manera, era obvio que tarde o temprano se apartaría para ir a beber alcohol. Pero no fue así… el fue distinto. No se apartó mientras fue a buscar alcohol… hahaha. Sin despegarme de su cuerpo y caminó hasta la barra para pedir dos tragos.
Ahora con el tercer vaso de cada uno en nuestras manos los movimientos eran mas bruscos, los tragos eran fuertes y yo aún era una principiante. El era todo un experto, había perdido un poco la conciencia pero continuaba fresco y sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
Reí fuertemente mientras el me llevaba hacia el patio del lugar, lleno de fumadores y con un aroma realmente espantoso. Se recostó contra una pared y yo contra el. Encendió un cigarrillo más y lo consumió con placer. Pegué mi nariz a la suya y una de mis manos acarició el cabello de su nuca. El me miró con una sonrisa leve, bandida. Sonreí y le quité el cigarro con la otra mano. Me aparté y lo miré con una sonrisa cerrada. Puse el cigarro en mi boca e inhalé. El ardiente humo entró por mi garganta, dando una sensación áspera y algo amarga, parecía quemarme, pero no demostré nada de lo desagradable que sentía, simplemente lo miré con intensidad exhalé de una manera sensual. Mordió su labio. Arrojé el cigarro y me pegué a aquel chico que apenas conocía, pero me traía loca. Acaricié sus labios con un dedo… luego rodeé su cuello con mis brazos y lentamente me acerqué lo suficiente como para morder suavemente su labio inferior. Rápidamente sus manos en mi cintura y su boca en la mía. Nuevamente devoraba con deseo mis labios y mi lengua, sus caricias se hacían intensas al momento en que iguale su forma de besar.
-Chicos, chicos. Clámense o tendré que sacarlos. – Dijo una voz de algún guardia que tocaba mi hombro intentando apartarme de Nicholas.
Nicholas se alejó sin ganas de mis labios al igual que yo. No se que me sucedía, simplemente me encantaba. Tenía una mirada de ganador, como si supiera cuanto lo deseaba yo. Le pedí volver a la pista, donde nos pierdan en la montonera y nadie nos detuviera. Así fue. Nuevamente los movimientos suaves y provocativos dominaron el ambiente y nos íbamos calentando. Mientras mis caderas hacían cosas que nunca se me hubieran ocurrido, mi boca se perdía en la de el, y sus manos en toda yo, mientras las mías revolvían sus rulos. Descubrí que sus rulos son mi máxima debilidad, pasaría horas enredando y desenredando mis dedos en aquellos bucles.
Me senté nuevamente en el asiento del acompañante y el al volante. Estaba toda despeinada y sudada, el estaba igual, pero mas fresco, lo suficiente como para dejarlo conducir. Recosté mi cabeza en el respaldo y cerré los ojos, estaba agotada. El encendió el vehículo y condujo moderadamente hasta casa. Por la ventana se veía el cielo aclarando poco a poco, comenzaban a delinearse las nubes cuando el sol ni siquiera tocaba el horizonte. Estacionó en la entrada de mi casa. Apagó el auto y me miró con sus manos en el volante.
-Podría dejarte ir. – Dijo serio.
Le sonreí y estiré mi brazo para acariciar detrás de su oreja. El me miró intensamente y sus ojos recorrieron mi cuerpo.
Capitulo 11……………………………………………………………..Narras tu.
Le sonreí y estiré mi brazo para acariciar detrás de su oreja. El me miró intensamente y sus ojos recorrieron mi cuerpo.
-O podría secuestrarte un rato más. – Dijo para expresar luego una risita sin sonido.
-Ya está amaneciendo. – Le dije con mi mirada seductora. – Me secuestrarás por la noche si no estoy ocupada. – Sonreí con algo de sarcasmo.
-¿Las noches que quiera? – Preguntó acercándose.
-No, tendrás que convencerme. – Y besé sus labios en un besito corto y simple para luego bajar del auto.
Rápida y bruscamente bajó detrás de mí y tomó mi cintura por detrás, me dio vuelta y me sentó en la parte delantera del auto como si yo fuera una pluma.
-¿Qué tengo que hacer para convencerte? – Pregunto pegado a mi, mientras su aliento rebotaba en mis labios.
Admito que me puse algo nerviosa, el lograba hacerme sentir insegura, como insuficiente, débil ante la fuerza que tenía y que me encantaba. Seguramente aquellas sensaciones que me hacían sentir eran lo que lo convertían en una droga para mí.
-Dime. – E hizo presión contra mi cuerpo.
No me interesó responderle, después de todo ya me tenía convencida… pero jamás se lo diría. Me concentré en sentir la perfecta forma de sus labios. Esta vez lo besé con más deseo que nunca, no podía respirar. Salvajemente nuestras manos se descontrolaban y los besos no alcanzaban para el deseo. Lo siento no pude evitar gemir en un beso, era tanto lo que me hacía sentir que necesité expirar para no ahogarme.
Finalmente se apartó de mis labios y tuve miedo de que alguien se diera cuenta de que no estaba en mi cama dormida. Así que tenía que entrar a la casa. Me bajé del auto y el me miró acusadoramente. Pedí perdón por no haber terminado el encuentro de la manera que el quería… Me di vuelta y caminé con paso firme y digno hasta la puerta, antes de cerrar la misma guiñé un ojo y sonreí como una niña traviesa.
Subí las escaleras silenciosamente como solo yo se hacerlo. Cerré la puerta de mi habitación e inmediatamente me dirigí al baño. Fue la ducha mas hermosa de la vida, me sentía bien y luego de ese baño, me sentí lista para tirarme en mi cama y dormir hasta tarde. Mientras estaba en la ducha me reía sola, pues tenía uno que otro arañón en las piernas y lo mas gracioso es que tenía algo parecido a una mordida en mi cuello, pero ya casi no se notaba, le pasé un poco de crema y seguramente para cuando me despertara, nadie lo notaría.
-¡Oye ya levántate! – Gritaba Chelsea mientras me sacudía.
Me cubrí mi cabeza con la almohada y le pedí 5 minutitos más. Estaba realmente agotada, cansada, HECHA POLVO.
-¡_________! – Rezongó.
Continué con la cabeza cubierta pero solo duré unos pocos segundos mas hasta que decidí hacerle caso. Me levanté, casi muerta del sueño. Quería dormir… de verdad tenía mucho, mucho sueño.
Todos desayunábamos, bueno, yo no, prácticamente estaba dormida en la mesa. Recuerdo que Sara se rió de mi rostro y me tocó la mejilla con un dedo, inmediatamente caí y me levanté rápido. Todos me miraron extraño y solo pude sacar otro tema para que me dejaran en paz aquellas miradas cuestionantes, curiosas y acusadoras.
Chelsea me tomó del brazo y caminó hacia fuera de la casa, hacía la arena. Recién habíamos terminado de limpiar la cocina cuando mamá nos miró salir bruscamente de la casa. Lo suficientemente lejos como para que nadie oyera nada Chelsea me miró con desconfianza y me di cuenta de que ella se había dado cuenta de que yo había hecho algo… algo… que no le había contado aun. Cruzó sus brazos, torció su boca y marcó el pulso con su pie mientras sus ojos me presionaban a contárselo todo.
-¿Qué? – Dije como si no supiera nada.
-¿Por qué tanto sueño? – Preguntó sin rodeos.
-Amm… nada… no lo se, simplemente estoy cansada. – Dije mirando hacia otro lado.
-___________ se que pasa algo… ¿Por qué no me cuentas? Ahora tendrás que decirme porque… - Y tu celular la interrumpió.
Tomaste el teléfono y miraste el identificador, era Joe.
-Hola. – Atendiste.
-Hola, ¿Qué hay?
-Hola Joe… nada nuevo ¿Y tu?
-Nada, preguntándome por que no me has llamado aún. Salgamos esta tarde.
Miré a Chels, yo estaba destruida, mas cansada imposible, pero consideré un deber salir con Joe. Así que le di el OK… Chelsea saldría con Kev pero en otro lugar, pues Joseph quería estar a solas conmigo.
-Entonces nos vemos dentro de una hora en “Playa Honda”. – Dijo asegurando nuestros repentinos planes.
-Ok… - Dije para luego dar saludos y cortar.
Chelsea dejó el tema del sueño y se concentró en buscar la prenda correcta para salir con Kevin. Yo me vestí sencilla, pues como ya dije cerca de un millón cinco mil quinientas veinticuatro veces estaba MUY agotada. Al momento en que subimos al auto, que mágica e increíblemente mi madre nos presto (Otra vez), yo llevaba una solerita suelta, de color blanco, con tiras en la espalda y de largo como por la mitad de mis muslos. Obviamente no estaba de humor como para andar acomodándome el cabello así que lo solucioné con un moño alto y unos mechoncitos a los costados. Unas caravanas plateadas y unas pulseras finas completaban el look junto con unas sandalias planas.
En Chelsea, obviamente era un short, de color negro… y una blusa de rosa y negro junto con unos converse y el cabello suelto.
En fin, estaba tan cansada que me salteé la parte del camino y la llegada y el encuentro y blah, blah, blah… en fin, Joe estaba a mi lado, caminando por la orilla de la playa, era un lindo día, como siempre, la gente abundaba en la playa, pues en realidad aquel era un balneario de lo mas hermoso y era en centro de atracción para muchos turistas.
-¿Quieres tomar algo? – Preguntó gentil. – No se… quizás un cóctel… o un trago suave de frutas tropicales… - Sonrió.
-Ok, un trago suave de frutas tropicales estaría bien. – Y le sonreí.
Fuimos a unos de esos puestos en la playa a los que siempre quise ir… Ordenamos lo mismo y ante mis ojos se encontraba la típica, emocionante y deliciosa copita con una sombrillita a un costado, un limón en el borde y un líquido medio rojo de frutas con alcohol. Nos sentamos en unas mesas en la arena, a pocos metros del puesto. El me miró y se recostó contra el respaldo de la silla.
-Sabes… no puedo creer que nos haya pasado lo que nos pasó… - Sonrió. – Viéndote… no se como te dejé ir.
Me hallé encantada de sus palabras, sonreí inevitablemente ante su mirada e hice mi típico gesto de timidez, acomodarme un mechón de pelo detrás de la oreja.
En cinco minutos ya estábamos jugando en el agua. Luego de varias competencias y simpatías el me abrazó y su mirada se internó en la mía, sus labios formaron una curva hermosa, en la que me hubiera gustado vivir, una curva suave y delicada, en la comisura de sus labios, imaginé que recorrer un camino así sería como sentir el suave viento cálido que te lleva lentamente dejándote disfrutar del paisaje. Cerré los ojos y el beso comenzó. Era dulce, cariñoso, sus manos ubicadas en donde van las de los caballeros, sus labios besaban con cuidado y delicadeza, su cuerpo se hallaba cerca… pero no invadía ni ahogaba. Joe era todo un príncipe, tal cual mis típicos sueños… pero luego de que se alejó… recordé algunas cosas…
-Oye… quizás suene cursi, amm… - Y la timidez se veía en su rostro. - ¿Quieres que seamos pareja?
-Dime la pregunta real Joseph. – Dije con una mirada de prueba.
-¿Quieres ser mi novia? – Dijo como si tomara del todo aquel papel de príncipe en un cuento de hadas.
Sonreí y mordí mi labio. Volví a mirarlo y asentí con la cabeza.
-Claro que si Joseph.
Nuevamente una cadena de besos y luego un largo abrazo… Continuaba recordando cosas que no eran apropiadas… tenía que sacar a Nick de mi cabeza. Ahora Joe era mi novio y Nick no podría cambiarlo… Nick es un chico malo, no es para mi, Joe es al que siempre he querido, al que realmente quiero, el correcto. Así que tendría que sacar DEFINITIVAMENTE a Nicholas de mi mente.
Aquella curva no era suave, era violenta, precipitada, era brusca y salvaje. Si pudiera vivir en aquella curva, diría que el clima sería un huracán, el viento y la tormenta serían el camino que me arrastraría con fuerza en la comisura de los labios de Nicholas. Se sentía delicioso, aquella curva peligrosa me volvía loca, era un tobogán de locura, simplemente aquellos labios tenían algo especial, definían perfectamente al problema con el que me estaba metiendo. Aquellos labios continuaban viviendo en los míos cuando desperté por la luz del sol en mi habitación.
-Ok, necesitamos ir a caminar a la playa. – Dijo Chelsea admitiendo nuestro reciente problema de poca comunicación.
Ok, si, me encantaba mi blusa blanca y corta para usarla encima del bikini, su escote redondo y amplio, sus botones hasta el final que cubría hasta el nivel perfecto de mi pelvis para dejar que diera un toque sensual y atrevido al tiempo que quedaba delicada aquella tela tan suave y de aquel color tan puro. Mis pies descalzos sobre la arena mojada, mi cabello atado, pues no lo soportaba con la ligera brisa, era cómodo tenerlo recogido. Chelsea no hablaba, caminaba a mi lado con sus manos en los bolsillos de su minishort negro. Ella me miró y comenzó.
-¿Qué hay entre Joe y tu finalmente? – Preguntó sin más rodeos.
-Somos novios. – Le dije sinceramente. - ¿Qué hay entre Kev y tu?
-Somos novios. – Respondió sonriente y contenta.
Me alegré por ella, ambas teníamos nuevas aventuras esperándonos, el verano recién había comenzado, y ahora parecía que la acción misma iba a agilizarse y a arrancarnos del suelo para volar un rato.
-No sabía que pensar… has estado un poco rara últimamente. – Dijo Chelsea mirándome raro. – Como ausente.
-No, no lo se, creo que es la pereza del verano. – Sonreí.
-Claro. – Dijo riendo.
-Ok, dale, cuéntame y te cuento todo. – Dijo emocionada para comenzar las charlas que no terminarían en mucho, mucho rato.
Reíamos fuerte mientras paseábamos por las playas minadas de gente otra vez, pues habíamos llegado caminando por la orilla del agua como otras veces.
-Y el escupió sobre el gato… - Reía Chelsea. – Y me reí tanto que me resbalé con el gatito. – Continuaba tentada. – Me hice moco contra el suelo. – Reíamos y reíamos.
Apenas nos calmamos miré a mí alrededor mientras respirábamos de tanta risa por las cosas que le pasaban a Chels.
-Que bonita estás. – Dijo un chico al pasar a mi lado.
Tardé solo dos segundos… en darme cuenta de que era nuevamente quien estaba buscando adueñarse de mi cabeza. Miré hacia atrás y el estaba mirándome, esperando a que volteara. Chelsea lo miró y me miró confundida. No sabía que debía hacer, pero el parecía sentir lo que yo sentía, y para ahorrarme la indecisión el la tomó por mi. Caminó hasta mi y me saludó con un beso en la mejilla igual que a Chelsea.
No se porqué… el era un chico cualquiera, pero el me tenía en cuenta. No se que es lo que pasaba por su cabeza pero el se mantenía firme para estar en mi cabeza, no parecía tener la mínima intención de dejarme ir, de alejarse de mi, de respetar a mi novio.
Nicholas miró a Chelsea y trató de saber su nombre, yo se lo dije.-Chelsea. – Repitió el. – Tengo un amigo interesado. ¿No quieres conocerlo?- Y sus brazos rodearon mi cintura por detrás. Chelsea me miró con una mirada que me abofeteó. Chelsea no podía creerlo.
BESOOOS!
Xophie Jonas
PREGUNTA DEL DÍA: ¿Creen que Nick y Delta se separaran antes de que Nicholas cumpla 20?